Oct
30
2014

Abre una estética con spa

Toma nota del Plan de Negocios para abrir un centro de belleza donde, además de mejorar la imagen de tus clientes, los consientas.

Por Nora Castaños Rocha
09-21-2011

Modelo. Estética con servicio de corte, peinado, teñidos y alaciados, que también ofrece faciales, masajes y otros servicios complementarios en un spa.
Público objetivo. Mujeres, jóvenes y ejecutivos que gustan de cuidar su imagen personal de nivel socioeconómico medio alto y alto, así como personas próximas a celebrar un evento social.
Infraestructura. Local mínimo de 100m2, en avenida principal de zonas residenciales con alto poder adquisitivo.
Equipo. Tocadores, sillas hidráulicas ajustables, mesas de manicure, pedicure, spa, lavacabezas, climazón, vaporizador, camilla, equipo de alta frecuencia, brushing y galvánica.
Personal operativo. Cuatro peluqueros/estilistas, una cosmetóloga/cosmiatra, una manicurista, una pedicurista, un auxiliar, una recepcionista y un administrador.
Inversión inicial: $1,290,000
Margen de utilidad: 6 al 17 por ciento.

Para la mayoría de la gente, el cuidado de la imagen personal forma parte de su estilo de vida. Esto se observa, sobre todo, en las mujeres que trabajan y que pueden darse tiempo para consentirse. Ellas cuidan su dieta, hacen ejercicio y son fuertes demandantes de productos y servicios de belleza. Pero el género masculino no se queda atrás. Especialistas, consultores y dueños de salones de belleza coinciden en que actualmente, cada vez hay más que asisten a un spa de manera frecuente. Además, es más común verlos consumir cremas, geles, masajes y hasta depilaciones permanentes. Por otro lado, esta misma tendencia positiva se observa en el arreglo personal para eventos sociales, que representa un mercado que siempre demandará los servicios de los expertos.

El cuidado de la belleza es una industria en constante crecimiento, generadora de grandes volúmenes de venta y autoempleo, incluso, en épocas de recesión. Así lo demuestra el crecimiento del 5.6% que mantuvo en los últimos cinco años en el país, al pasar de 96,000 establecimientos en 2006 a 152,800 al cierre del 2010. En conjunto, estos negocios registran más de $1,200 millones por ventas al mes, con lo que se proyecta un crecimiento anual del 7.2% para los próximos años, señala la Cámara Mexicana de la Industria del Embellecimiento Físico (Camief).

El sector está conformado en su mayoría por micro, pequeñas y medianas empresas (MiPymes) de entre 40 y 60m2, sin contar las salas de belleza existentes en la economía informal, de las que se calcula que casi el 50% son personas que trabajan a domicilio. Sin embargo, se trata de un mercado al que todavía le falta mucho por explotar, en comparación con países como Japón, que posee más de 500,000 negocios de este tipo, explica Rocío López de Muriedas, directora general de la Camief.

Este potencial de desarrollo se debe a la diversificación del sector, que dio lugar a los spas y a negocios especializados en uñas o depilación. Mientras que las estéticas enfocadas a los segmentos de nivel socioeconómico alto optaron por integrar los servicios para piel y cabello en establecimientos de mayor tamaño. Bastó con meter cabinas de masaje o cámaras de bronceado para que se convirtieran en centros de belleza.

Hoy, además de la peluquería tradicional que abarca el corte, tinte, luces, peinado y alaciado, en estos centros también se ofrecen servicios de manicure y pedicure junto con tratamientos faciales y corporales, como limpieza de cutis o masajes reafirmantes, a los que se suman las técnicas de relajación y bienestar de un spa con envolturas, hidrataciones o aromaterapia. Al contar con estos servicios complementarios, se cubren todas las necesidades del cliente, generando mayores ingresos.

Este modelo de negocio factura semanalmente arriba de $100,000 al arranque, mientras que los locales de más de 100m2 con una plantilla mayor a 30 empleados, alcanzan $250,000 en sus primeros años. Una vez consolidado, sus ventas mensuales rebasan los $1.5 millones, cuando atienden hasta 60 o 70 clientes diarios, especialmente los sábados y días de quincena, señala la cámara. En esta industria se obtiene un máximo de utilidad de entre 15 y 20% (después de impuestos).

La principal ventaja de combinar varias especialidades en un solo lugar es que el cliente por lo general decide usar más servicios de los que inicialmente desea. “Por ejemplo, quien va a hacerse un corte también se arregla las manos y pies o quienes salen de un facial con el cabello desarreglado pasan a la estética”, afirma Monique Navarro, esteticista y cosmiatra, que hace cuatro años emprendió Beauty Palace, un prestigiado centro de belleza con sede en la ciudad de Monterrey, Nuevo León que, en una primera etapa, ofrecía servicios de cuidado de la piel.

Crea un concepto único

Nicolás Beinet, propietario de Orange Beauté, pionero en montar una marca de lujo en zonas residenciales de alto poder adquisitivo en la Ciudad de México, creó toda la imagen, nombre y concepto visual-sensorial de su negocio bajo un modelo europeo de peluquería y salones de belleza. El resultado fue inmediato: al tercer año consiguió ampliar la superficie de su salón a 800m2, con lo que se convirtió en la peluquería más grande del país y con una marca posicionada que sigue sin enfrentar a ningún competidor directo en sus 10 años de vida.

Tener una idea muy clara del segmento al que te vas a dirigir, sin desvirtuar tu concepto, es la clave para incursionar en el mercado y atraer clientes fieles. Por ejemplo, las tendencias apuntan a dejar atrás el modelo de estética unisex, para retomar el concepto de barbería y atender al creciente mercado masculino.

Otra idea es montar una moderna barber shop de lujo bajo una atmósfera enteramente varonil que ofrezca arreglos de barba y afeitado. O bien, explotar los nuevos formatos de estéticas exprés para la gente que no tiene mucho tiempo para atenderse. Y para darle más valor a tu oferta, qué tal incluir servicios de conexión Wi-Fi y todo lo necesario para los hombres y mujeres de negocios que llevan la oficina en sus manos.

Para captar más consumidores sin salirse de su mercado, Nicolás encontró al segmento adecuado en las universidades cercanas a sus sucursales. A través de fuertes campañas publicitarias renovó su clientela e impulsó la frecuencia de sus visitas, gracias a los paquetes con precios especiales que creó. Así, Orange Beauté atiende a tres generaciones: las abuelas, las mamás y las hijas. Las más chicas, además, en pocos años se incorporarán a la fuerza laboral y seguramente aumentarán su poder de consumo.

Por su parte, Monique se abrió paso en este nicho patrocinando eventos escolares para dar a conocer Beauty Palace. También implementó certificados de regalo y paquetes para amigas, así como su gran diferenciador: una sala de proyección en la que se atiende al cliente mientras disfruta de una película. Su movie-spa es ideal para las despedidas de soltera o grupos de amigos, al tiempo que se pueden tomar una copa de vino o comer fresas con chocolate del minibar. Para la emprendedora, ser vanguardista es su principal ventaja competitiva.

Equipa tu negocio

Recuerda que tu público meta es gente que demanda alta calidad en todo, por lo que no debes escatimar en el presupuesto del mobiliario y de los acabados del local. Para una superficie de 100m2, requieres habilitar sanitarios con regaderas (para hombres y mujeres), vestidores con casilleros, así como una cabina de 3x5m para los servicios de spa. También necesitas una camilla de masaje reclinable con elevación hidráulica, un equipo de alta frecuencia de brossage (cepillado mecánico para eliminar las células muertas en la piel) y uno de alta frecuencia galvánica. Para ello, considera una inversión de entre $100,000 y $150,000.

Los gastos en muebles, equipos y accesorios de salón pueden ir desde $200,000 hasta $800,000, dependiendo el número de tocadores que se adquieran, que suelen ser de ocho a 15. En este monto también se incluyen dos lavacabezas, dos mesas de manicure y un sofá eléctrico para el spa pedicure. Estos sillones cuestan entre $20,000 y $60,000, según sus características: desde la tina para pies con asiento y respaldo vibrador, los reclinables para un masaje shiatsu, hasta los que están equipados con luz tenue para ayudar a la relajación con cromoterapia.

Algunos proveedores como Bernardo Santaella, director de la importadora de mobiliario y productos de belleza Kokoro, ofrecen asesoría para rentabilizar los espacios con el mobiliario que mejor se adapte a las necesidades. En su experiencia, las áreas más productivas son las de corte y color, a las que se tiene que destinar la mitad de la superficie. La zona para el champú y manicure debe abarcar un 20%, mientras que la recepción sólo un 10% o menos. El espacio restante corresponde a la cabina, el almacén y los sanitarios.

La inversión para montar un centro de belleza de este tipo se recupera a los 18 meses, gracias a que un porcentaje de los ingresos del salón proviene de la venta de productos (de una quinta a una tercera parte de la facturación), a los que se les gana un margen del 30% en promedio. Adquiriendo mercancía de las marcas de primer nivel, el desembolso para el stock inicial de insumos asciende a $80,000, y hasta $120,000 si también se abastece de productos retail. El software para manejar una base de datos grande que administre tanto el inventario como el historial de cada cliente y que ayude a calcular las comisiones del personal cuesta alrededor de $30,000.

Sólo las mejores prácticas

En este sector en específico, la asignación automatizada de comisiones es un punto de suma importancia para evitar una guerra por obtenerlas y, por ende, una batalla de precios. Si no se tiene un buen esquema no habrá utilidades, aunque se facture bien. Este hecho, junto con el riesgo de confundir las ganancias con los fuertes flujos de efectivo que se generan, son los principales aspectos que hay que cuidar, advierte el reconocido estilista Antonio Bellver, quien en una ocasión consiguió abarrotar el Auditorio Nacional para hacer un corte.

La solución es institucionalizar todos los procesos de trabajo, como recomiendan los empresarios, quienes han desarrollado toda una cultura organizacional en sus negocios. Orange Beauté y Beauty Palace son de los pocos salones que poseen un sistema de pagos vía nómina bancaria y un mix de salarios que combina el sueldo base, comisiones y prestaciones sociales. Además, cada servicio maneja una comisión diferente (en promedio del 35%), dependiendo si el salón aporta el producto o el empleado lo vende, lo cual explica parte de su éxito.

La inversión anual para capacitar a una persona en Joss Claude & Bellver, una de las academias de estilismo más reconocidas del país, es de $50,000. De sus sucursales en la Ciudad de México y Nuevo León, se han graduado más de 16,000 alumnos en los 16 años que lleva en el país.

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