Oct
24
2014

Bamboocycles: Un paseo ecológico

En su garaje, Diego Cárdenas armó sus primeras bicicletas de bambú. Hoy dirige una empresa que sigue la moda verde.

Por Belén Gómez-Pereira
01-26-2012

Durante un viaje que hizo por Francia, Diego Cárdenas tomó un taller de manufactura de piezas de bambú, en donde notó que además de ser una fibra natural y fácil de obtener, resultaba un material muy maleable y resistente. Por eso, cuando regresó a la Ciudad de México buscó alguna manera de poner en práctica los conocimientos que había adquirido sobre esta técnica ecológica.

Al enfrentarse nuevamente con el caos vial de la capital, el diseñador industrial descubrió que, al igual que en los países europeos, las bicicletas se habían convertido en una buena solución para los problemas de movilidad “y mejoran la calidad de vida de las personas”, añade Diego. Fue entonces cuando se puso a investigar para adquirir una y dio con un prototipo que había visto anteriormente en un museo de Inglaterra: bicicletas de bambú, una modalidad de transporte que se utilizaba desde el siglo XIX.

Hace cuatro años, el emprendedor comenzó a diseñar y crear su propia bicicleta a partir de la “hierba de acero”, como también se le conoce al bambú. Actualmente está al frente de Bamboocycles, una empresa establecida en 2010 que se dedica a la elaboración de estos productos que son eco-amigables, ligeros y flexibles, lo que permite amortiguar en mayor medida los golpes habituales del ciclismo.

Del taller al negocio

En un pequeño taller, instalado en el garaje de su casa, Diego armó sus primeras bicicletas mientras se encontraba estudiando la licenciatura en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). En un principio, no había notado la oportunidad de hacer negocio con ellas, “mi tío me convenció de comercializar las bicis”, afirma. Entonces, el emprendedor empezó a mejorar la calidad de sus vehículos y a elaborar un Plan de Negocios con la finalidad de obtener un préstamo del Fondo de Desarrollo Social de la Ciudad de México (Fondeso) para continuar con la producción.

Sin embargo, por la falta de conocimiento del mundo empresarial, no consiguió este financiamiento en el primer intento, razón por la que decidió buscar ayuda profesional en la Incubadora de Empresas Creativas de Fondeso. Durante el proceso de incubación, el diseñador industrial aprendió muchas cosas, entre ellas, que no podría hacerlo todo por él mismo. Entonces, se le vino a la mente contactar a su compañero de preparatoria Carlos González, quien aceptó unirse a la aventura y -aunque en un inicio se encargó de la administración-, ahora es su socio.

El crecimiento de la empresa y la necesidad de promocionarse motivaron a los emprendedores a indagar nuevas formas de promoción y obtención de recursos. Justo en ese momento recibieron la llamada de Gustavo Álvarez, director de Fondeadora, una plataforma de crowdfunding o financiamiento colectivo en Internet en la que, a través de un sistema de recompensas, el público apoya económicamente un movimiento -generalmente artístico o creativo- para lograr un objetivo.

Bamboocycles fue el primer proyecto en publicarse en Fondadora; la intención era instalar un taller donde los alumnos aprendieran su técnica, pero no tuvo éxito. Con la ayuda de Gustavo, replantearon su oferta e impulsaron un nuevo proyecto: la fabricación de 20 bicicletas de entrenamiento sin pedales para niños. La meta original era conseguir $45,000; ellos no sólo lograron su propósito, sino que consiguieron $12,000 más el pasado dos de enero. “El crowdfunding es una herramienta excelente para llevar una idea en papel a la realidad y que la gente la pueda apreciar”, dice Diego, quien comenta que esta experiencia le proporcionó un excelente espacio para dar a conocer su propuesta en el mercado.

Ganancias verdes

Diego sostiene que la clave para emprender con un negocio “verde” se encuentra en saber sustituir los materiales convencionales por elementos más simples de obtener y menos dañinos al medio ambiente, pero que a la vez cuenten con algo atractivo y de calidad. En este punto, sus eco-vehículos tienen otra ventaja competitiva: modelos personalizados y ajustados a las necesidades del usuario, donde éste puede elegir entre numerosos colores, tamaños y cinco diferentes opciones de mecánica.

Así, Bamboocycles intenta conquistar al exigente público con conciencia ecológica con sus bicicletas elaboradas de bambú (traído de Veracruz), el cual pasa por un delicado proceso para darle ergonomía y adaptar sus características naturales a los cambios de temperatura y humedad existentes en el ambiente. “Los diseñadores somos los creadores de la basura”, afirma el empresario, “ahora nos toca diseñar cómo se tira, recicla y re-usa”.

Debido al crecimiento de la comunidad ciclista alrededor del mundo, en poco tiempo los emprendedores han logrado muy buenas ventas, incluso internacionalmente, por lo que esperan que este año aumente su plantilla de colaboradores. Otro de sus logros es formar parte del Viviendo Van 2012, un programa de televisión donde el aventurero Sean Farley se lanzará a conocer y experimentar distintos destinos en México para practicar deportes extremos.

Sin embargo, lo más importante para Diego es que hoy, a pesar de estar al frente de una empresa que crece cada día, puede seguir dedicándose a su verdadera pasión: diseñar y mejorar la parte técnica y estética de sus productos. “Hacer lo que más te gusta es la mayor satisfacción”, concluye el emprendedor.

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