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2014

Una tienda de película

Mariana Ochoa y Érika Zaba, cantantes de OV7, emprendieron en un mercado aún nuevo en México: disfraces premium.

Por Marisol García Fuentes
04-18-2012


Ni una carrera musical llena de fama y éxito es suficiente para asegurar un patrimonio. Por ello Mariana Ochoa, vocalista de OV7, comprendió que debía aprovechar que se encuentra en su mejor etapa como artista, y que podía emprender un negocio fuera de la industria musical. Ahora bien, ¿dónde empezar a explorar oportunidades?

La intérprete apostó por traer a México marcas exclusivas de disfraces, prácticamente nunca vistas en el mercado local. “Ese sería nuestro diferenciador, pues aunque este tipo de artículos se consiguen en algunos bazares y plazas populares, ahí la calidad suele ser baja y el precio alto”, asegura.

Con base en el panorama que observó, montó Disfraces de Película (www.disfracesdepelicula.com). Se trata de una tienda donde en una hora pueden desfilar hasta cuatro niños buscando el traje de Buzz Lightyear. Mientras los adultos –inmersos en una amplia variedad de modelos– pueden elegir entre llevar el atuendo de Boba Fett, de la película La Guerras de las Galaxias, o el uniforme que usó Bill Murray para caracterizar a Peter Venkman en Ghostbusters.

Nuevas oportunidades

Mariana cuenta que todo se originó en 2007, cuando preparando una fiesta de disfraces para su hermano Octavio no logró encontrar en el país una tienda similar a las que conocía en Estados Unidos. “Para resumir esta experiencia, nunca hallé el traje que quería”, confiesa. Dos años más tarde, cuando los dos hermanos tuvieron la inquietud de emprender, consideraron que no había mejor opción que enfocarse en este giro. Contrario a lo que muchos creen, este negocio no es estacional y en México el mercado es prácticamente virgen.

Si bien el 50% de las ventas se realiza en el mes de octubre (cuando se celebra el Halloween), el otro 50% se genera durante el resto del año. Destaca Navidad, el Día del Niño y el Purín (una festividad judía) como fechas en las que los disfraces son muy solicitados. Mientras que las agencias de mercadotecnia, colegios y empresas son los mejores compradores. Pero, sobre todo, son los adultos que entran por primera vez a la tienda y se llevan algo que les recuerda su niñez o juventud.

“Nuestro negocio es más que la venta de disfraces. Lo que vendemos son emociones y nostalgia”, señalan los emprendedores. “El 40% de las compras son de clientes recurrentes”, destaca Octavio, quien es el responsable de la operación de las tiendas. De ahí que el servicio al cliente ha sido clave para abrirse paso en el mercado. “El disfraz es un producto de lujo. Así que nos ocupamos de escuchar a nuestros clientes y tratamos de que siempre se vayan satisfechos, dándoles la mejor calidad en producto y servicio”, agrega Mariana.

De esta manera, en cada unidad los visitantes encuentran un asesor –hombre y mujer– para ayudarlos en la elección de su disfraz. Además, los encargados de tienda siempre están abiertos a escuchar sugerencias y a realizar búsquedas especiales entre sus proveedores, si es que un cliente tiene algún requerimiento específico en cuanto a talla o modelo.

Desde que abrieron su primera unidad en octubre de 2009, en el Pedregal, al sur de la Ciudad de México, tuvieron un gran recibimiento. Mariana recuerda que iniciaron con una inversión de US$2,000 en productos, “que se agotaron a la semana, por lo que tuvimos que hacer un pedido urgente para satisfacer la demanda de la gente que quería más disfraces”, dice sonriendo. Y fue tal el éxito, que inauguraron una segunda sucursal en Tecamachalco, Estado de México, en menos de dos semanas.

Los números eran positivos y los hermanos querían continuar con este ritmo de crecimiento. Para lograrlo, a inicios de 2011 decidieron asociarse con Érika Zaba, también integrante de OV7. En un año los socios activaron tres sucursales: Polanco, Satélite y Miramontes. Adicional a las nuevas unidades, la llegada de Érika al equipo les permitió ser más escrupulosos en el control de calidad de los productos y a llevar una mejor administración de la empresa.

“En este equipo no competimos, sino que nos complementamos”, explica la nueva socia. “Hemos aprendido sobre la marcha y ahora sabemos que debemos tomar riesgos con la cabeza fría”, señalan los emprendedores.

Actualmente, Disfraces de Película es el proveedor de disfraces de las 75 unidades de Liverpool en el país. Y se ha posicionado tan bien en el mercado mexicano que tiene créditos con los principales proveedores estadounidenses, considerando que cada tienda vende por metro cuadrado seis veces lo que promedia una similar en la Unión Americana. Asimismo, la marca británica Smiffy’s les dio la distribución exclusiva en México.

En marzo pasado inauguraron su sexta sucursal en Metepec. Ante estos resultados, las ofertas para replicar el negocio en el interior de la República no se han hecho esperar. Sin embargo, los empresarios se muestran cautelosos. “Queremos cumplir los tres años y terminar nuestro proceso para convertir la marca en una franquicia”, explican. Según lo proyectado, esto se dará a finales de 2012. Por ahora, tienen programado abrir dos o tres unidades más en lo que resta del año.

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