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20
2014

Vocación por innovar

Federico Peña Mayer y Carlos Ortiz demostraron con CARBONeat que siempre hay una oportunidad por descubrir.

Por Marco Antúnez
04-24-2012

Federico Peña Mayer, un contador público con espíritu emprendedor, decidió acompañar a su novia Odette García a una excursión familiar en Cuernavaca a mediados de diciembre de 2008. Al viaje también fue el abuelo de Odette, Carlos Ortiz, quien para asar la carne llevaba un artefacto que él mismo había diseñado: una estructura de metal ligero con una parrilla en la parte superior.

La curiosidad de Federico lo llevó a probar la pieza. “Sólo tres instrucciones, además de poner el carbón”, dijo Carlos al novio de su nieta. “Incendia bolitas de papel en la bandeja de la parte inferior, introdúcela al asador y ciérralo de forma hermética”. El carbón se prendió en cinco minutos y duró así por cuatro horas. Y Federico vio “la luz” con fascinación. Después estrechó la mano de Carlos y le dijo: “Sr., soy su socio”.

El resultado de esta aventura: el asador portátil CARBONeat, que consiste en una sola pieza con cajón integrado para recolección de cenizas, parrilla reforzada, cortes y acabados de primera calidad, de acero inoxidable y recubierto con pintura electroestática para alargar la vida útil.

La empresa vende hoy dos asadores: uno pequeño –con parrilla de 900 cm2–, el MK Series; y otro grande –con parrilla de 2.025 m2–, el Elite Series; y una mesa armable. Ahora está desarrollando un tercer asador basado en la misma tecnología, pero plegable. “El tamaño será el de una laptop”, adelanta Federico.

El proyecto arrancó con una inversión inicial de $60,000 para la creación y registro de marca, pruebas de desempeño, página Web, estrategia de e-commerce, estudio de mercado y maquila del primer lote. Desde 2009 la compañía comercializa sus productos por Internet y cuenta con la patente del modelo desde 2010.

Visión y emoción

El caso de CARBONeat deja dos lecciones para los emprendedores. La primera, es que la creatividad y la innovación siempre serán recompensadas. La segunda, es que una oportunidad de negocio puede aparecer en cualquier parte si el ojo está atento y la inteligencia analítica se conjuga con la imaginación.

Esto último fue lo que le faltó a Carlos, ya que a pesar de su creatividad asegura que en su juventud “había menos oportunidades para emprender en el país y terminabas vendiendo tu idea a algún corporativo”.

“Comencé a diseñar el asador en 1982”, recuerda el ingeniero en electrónica y autor del sistema de CARBONeat. “La idea del asador nació mientras viví en Monterrey, donde asar carnes es casi un ritual sagrado. Descubrí que había muchas dificultades para encender el carbón y mantener el fuego vivo; siempre se necesitaba de alguien que estuviera soplando. Mi reto fue encontrar la manera de hacer más sencilla la actividad manual, para dejar actuar a la mecánica de la combustión”.

Anticipado a la tendencia de movilidad que hoy se vive, Carlos terminó haciendo de su asador un objeto práctico y portable, capaz de desplazarse a cualquier lugar sin esfuerzo y dándole dos ventajas: ahorro de tiempo –tanto en el encendido de la parrilla como en el de cocción de los alimentos– y adaptación a cualquier espacio.

De algún modo, también fue un visionario. Sin embargo, no estaba consciente de todos los beneficios que podría dar con su creación a los consumidores y a él como emprendedor.

La invención de Carlos Ortiz se transformó en marca gracias a las destrezas de Federico casi tres décadas después. Este joven de 35 años ya tenía experiencia como emprendedor en ecoturismo y venta de productos por Internet.

Él está consciente de las posibilidades que representa un producto innovador. “Iniciamos con un testeo en MercadoLibre.com, y el producto comenzó a venderse”, dice Federico. “Con los primeros clientes aprendimos cuáles eran los beneficios que ellos mismos destacaban, y a partir de ahí se inició la campaña publicitaria online”.

Un futuro prometedor

A partir de entonces los emprendedores sólo han conocido el éxito. “Nuestra ventaja es que es un asador apto tanto para una persona que vive en un departamento con poco espacio como para alguien que suele irse de excursión al campo”, detalla Federico. A tan poco tiempo de haber sido lanzado, llevan más de un centenar de unidades vendidas a través de su portal.

Además, la eficiencia de la marca en redes sociales y el modo en que ha aprovechado las ventajas de plataformas de e-commerce le ha merecido numerosos reconocimientos. En diciembre de 2010 y noviembre de 2011, los portales de ventas por Internet Mercado Libre y Deremate.com, de México, les otorgaron un reconocimiento por su volumen de ventas y el potencial de su producto. Y en noviembre de 2011, ganaron el primer lugar del concurso Tu emprendimiento en un tweet, realizado por Entrepreneur.

“Carlos y yo tenemos una misma visión: innovar a toda costa”, asegura Federico. Así, da prueba de que en México existe una nueva generación de emprendedores. Y Carlos, de que no hay edad para emprender.

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