Oct
20
2014

Emprende con la alta tecnología

Expertos y empresarios comparten sus tips para convertir tu proyecto de innovación tecnológica en un negocio.

Por Érika Uribe
10-03-2012

En un entorno de negocios donde la fuerza de trabajo está cediendo terreno al capital intelectual, las empresas de alta tecnología representan una oportunidad de negocio que vale la pena explorar. Éstas se valen de un sofisticado coctel de tecnología, innovación y conocimiento para entregar productos y/o servicios diferenciados por su alto valor agregado.

Generalmente, se encuentran en la industria aeronáutica, automotriz, eléctrica, electrónica y biomédica, así como en el amplio espectro de las Tecnologías de la Información y Comunicaciones (TICs). No obstante, pueden sumarse prácticamente a cualquier sector donde el uso intensivo de la tecnología y la aplicación del conocimiento sean indispensables para generar valor.

¿Tienes una idea innovadora? ¿Te interesa convertirla en una empresa rentable? ¡Adelante! Pero antes considera los siguientes aspectos. 

Empresas High-Tech

Las empresas de alta tecnología representan una atractiva oportunidad de negocio para emprendedores que se identifican con la economía basada en el conocimiento.“Precisamente, la característica de estas iniciativas es que exigen conocimiento y tecnología de punta. En tanto que su valor radica en elementos intangibles que van desde el conocimiento tácito, hasta la aplicación de tecnología en sus procesos, productos o servicios de alto valor agregado”, explica Lourdes Duque, directora del Centro de Incubación de Empresas de Base Tecnológica (Ciebt), del Instituto Politécnico Nacional (IPN).

En todo caso, se trata de iniciativas con una apuesta permanente por la innovación, la investigación y el desarrollo. De acuerdo con la subsecretaría de Industria y Comercio de la Secretaría de Economía (SE), éstas aportan el 40% de la inversión en ciencia y tecnología realizada en el país.

Otra de sus características es el capital humano, el cual es uno de los intangibles más valiosos de su cadena de valor por sus elevados conocimientos y nivel de capacitación. ¿Cuál es el perfil de los emprendedores del sector? De entrada, tienen una formación académica especializada, capacidad innovadora y un gusto especial por los temas high-tech.

“Poseen una inclinación por la gestión estratégica del negocio, más que por su operación, y al igual que el emprendedor medio, tienen la sensibilidad del mercado, la orientación al logro, la asunción de riesgos y el deseo de crear redes de contactos empresariales”, dice David Romero, director de Emprendimiento e Innovación en el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (Itesm) Campus Ciudad de México.

En contexto

Desde hace aproximadamente dos décadas, las empresas de alta tecnología han ganado terreno. Al punto que hoy son un importante motor de la economía y el desarrollo.

México es el segundo país latinoamericano más aventajado en la materia, según datos del Banco Mundial (BM). De acuerdo con el organismo sus exportaciones de alta tecnología equivalen al 17% del total de su manufactura. Le antecede Costa Rica con el 40% y le precede Brasil, con el 11 por ciento.

Al respecto, la Secretaría de Economía (SE) destaca que las industrias con mayor penetración en alta tecnología son: la eléctrico-electrónica –con exportaciones a octubre de 2011 por US$75,441 millones–, la automotriz –con US$49,842 millones– y la aeroespacial –con US$3,620 millones–.

Además, la mayoría de las empresas de estos sectores industriales son trasnacionales que aprovechan la cercanía geográfica de México con Estados Unidos, la mano de obra calificada y los costos de producción. Pero, ¿cuántas empresas nacionales hay en el campo de la alta tecnología? No se sabe con exactitud, aunque se infiere que siguen siendo pocas en relación a las unidades productivas en rubros tradicionales.

La SE indica que por cada 100 nuevas empresas, tan sólo se crean dos de alta tecnología. Un número bajo, en comparación con las 79 que corresponden a negocios tradicionales y las 19 de tecnología intermedia.Y es que como señala el subdirector del Programa Nacional de Emprendedores de la Secretaría de Economía, Rafael Díaz, de las 500 incubadoras que tiene registradas el Sistema Nacional de Incubación de Empresas (Snie), sólo 21 corresponden a la alta tecnología. Mientras que 217 son tradicionales y 262 de tecnología intermedia.

Cabe destacar que en 2011 se incubaron 10,546 empresas: 8,369 fueron del tipo tradicional, 1,983 de tecnología intermedia y únicamente 194 de alta tecnología.

Sectores con potencial

Aunque los emprendimientos en alta tecnología siguen siendo pocos en relación a los negocios tradicionales, existe un sofisticado ecosistema en México que impulsa su desarrollo. “Hay muchos factores a favor de estos proyectos, por ejemplo, la formación de ingenieros en México, que ha tenido un incremento destacado en los últimos años. También existen varios programas en las universidades que impulsan el emprededurismo”, sostiene Haru Yamasaki, coordinadora de TechBa, el programa de aceleración de la Secretaría de Economía y la Fundación México-Estados Unidos para la Ciencia (Fumec). A estos aspectos se suma el tema de la globalización, la cual permite la expansión de los negocios a partir de una red de programas públicos y privados de apoyo empresarial.

¿Cuáles son los sectores de mayor proyección? Hay varios, pero destacan aquellos vinculados con las Tecnologías de la Información. “Por ejemplo, las aplicaciones móviles. Se trata de un mercado interesante porque en cinco años el mundo va a ser móvil, todo va a tender a las tabletas y toda la información va a estar en la nube. Además, destacan los videojuegos, la animación y las aplicaciones multimedia”, advierte Yamasaki.

Por otro lado, hay amplias oportunidades en las llamadas tecnologías limpias, que incluyen temas de energías renovables, energía eólica, celdas solares y programas para disminuir la huella de carbono. Lo mismo ocurre con el ramo farmacéutico y el de biotecnología. “Tampoco hay que perder de vista los dispositivos médicos y el sector de pruebas clínicas”, añade Yamasaki.

Un tema aparte son los emprendimientos tradicionales que buscan apalancarse con la tecnología para hacer sus procesos más amigables. En este renglón entran compañías de todos los sectores, siempre y cuando utilicen tecnología como medio crítico para entregar valor. “Hay mucho potencial y empuje emprendedor, pero se deben enfocar muy bien las cosas. Hay que crear infraestructura y arropar a todas estas empresas para que puedan crecer”, señala la coordinadora de TechBa.

Dónde comenzar

Una pieza clave para la creación de nuevas unidades productivas en alta tecnología son las incubadoras de empresas. Su misión es orientar a los emprendedores sobre los asuntos técnicos, financieros, legales, fiscales, administrativos, logísticos y de mercado del proyecto en cuestión.

En México hay 500 incubadoras, pero sólo 21 son de alta tecnología. Éstas se encuentran en las principales universidades y en algunos organismos empresariales. ¿A cuál dirigirte? Eso depende de tu proyecto. Para elegir la más adecuada, primero deberás conocer sus diferencias. La incubadora tradicional, por ejemplo, impulsa empresas del sector comercio y servicios que requieren tecnología mínima, como lavanderías, sastrerías, dulcerías, abarrotes, etcétera. El tiempo de incubación oscila entre tres y seis meses.

Por su parte, la incubadora intermedia gestiona proyectos que requieren una semiespecialización, como negocios desarrolladores de software o de procesamiento de insumos para distintas industrias. En este caso, el tiempo de incubación se lleva a cabo en unos 12 meses.

Finalmente, la incubadora de alta tecnología apoya a empresas que hacen un uso intensivo de la tecnología para agregar valor a sus productos, como suele ocurrir con las compañías de dispositivos médicos, de agrobiotecnología, de TI, energía, aeroespacial y automotriz, entre otras. Su incubación requiere más de 12 meses.

Si tu negocio cae en este renglón, debes saber que la incubación pasará por tres etapas de desarrollo: preincubación (orienta al empresario sobre el desarrollo del proyecto), incubación (contempla la implantación, operación y desarrollo del proyecto en cuestión) y postincubación (incluye los ajustes para apuntalar la permanencia de la empresa).

Si te interesa el modelo, explora las diferentes opciones que te ofrece el mercado. Toma en cuenta: tiempos de incubación, plantilla de consultores, estadísticas de empresas incubadas vs. empresas en operación y, por supuesto, el tema de la inversión.Sobre todo, asegúrate de tener un proyecto innovador, mercado para tu producto o servicio y fuentes de financiamiento. 

Aceleración

Un vez que tu empresa está legalmente constituida, que tienes un modelo de negocio bajo el brazo y que operas con cierto éxito en tu mercado, quizá sea momento de buscar aceleración. Este esquema te ayuda a potenciar los resultados de tu negocio a partir de una estrategia integral de acompañamiento y asesoría en aspectos estratégicos, como fuentes de financiamiento y acceso al mercado exterior.

Naranya es una firma que da cuenta de las ventajas de este modelo. En 2011 se “colgó” de la aceleradora Endeavor y actualmente se autodeclara “en modo de crecimiento”. La compañía surgió en 2002 como una empresa de desarrollo de contenidos digitales y aplicaciones de entretenimiento para dispositivos móviles. Hoy, posee contratos y alianzas establecidas con los principales operadores de telefonía móvil en países de América Latina como México, Argentina, Brasil, Colombia, Perú, Ecuador y Panamá.

“El año pasado corrí un proceso largo y estricto. Y fue en diciembre que me aceptaron como Emprendedor Endeavor, lo que me ha permitido ampliar mi visión de operación”, asegura Arturo Galván, fundador y director general de Naranya. Con ello, la firma pertenece a un selecto grupo de empresas con acceso a una exclusiva red de coaches ejecutivos, consultores, académicos y mentores de México y otras partes del mundo. Asimismo, dispone de información sobre fuentes de financiamiento y capitalización, lo cual es el talón de Aquiles para el grueso de las empresas del sector.

“Los empresarios en México y Latinoamérica tienen buenas ideas y buenos equipos humanos, pero no hay capi-tal. Los fondos que hay en el país o los grandes inversionistas no suelen invertir en TI, sino en empresas tradicionales”, asegura Galván.

No obstante, existen otras fuentes de financiamiento, como los inversionistas ángeles, quienes con la expectativa de aumentar sus ganancias, invierten en proyectos empresariales de gran potencial. Otra opción de fondeo son los programas de gobierno. El catálogo 2011 de Programas para el Fomento Empresarial y la Vinculación, da cuenta de 24 esquemas para el desarrollo de la ciencia, la tecnología y la innovación. De ellos, 18 son administrados por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), cinco están a cargo de la SE y uno es responsabilidad de la Secretaría de Agricultura Recursos Naturales, Pesca y Alimentación (Sagarpa).

Los apoyos se orientan fundamentalmente al financiamiento de proyectos productivos para facilitar la transferencia de tecnología, comercializarla y protegerla. Son asequibles a los emprendedores a través de organismos intermedios, como cámaras y asociaciones sectoriales, aclara Eduardo Sánchez, director de Operaciones y de Consultoría de Visionaria, una aceleradora de negocios especializada en proyectos de corte tecnológico.U

n punto importante que debes considerar es que no siempre estos fondos llegan en el momento que tu empresa lo requiere. Por lo que nunca está de más buscar otras alternativas de financiamiento. 

Desarrollo e Innovación

Las empresas de alta tecnología tienen un proceso de crecimiento distinto al de los negocios tradicionales, pues exigen una apuesta constante por la innovación y el desarrollo. En este sentido, los parques tecnológicos se presentan como una oportunidad de oro para su progreso. Además, son considerados un motor para la creación de nuevas tecnologías, explica Alejandra Herrera, directora de Incubadoras y Parques Tecnológicos de la UNAM.

“El parque tecnológico, a diferencia del científico, tiene la vocación de generar proyectos tecnológicos para ser transferidos al mercado. Aquí concurren los centros de investigación, pero también empresas que adoptan esas tecnologías, las convierten en productos y las comercializan”, detalla.

En México, uno de los más importantes es el Parque de Investigación e Innovación Tecnológica (Piit), ubicado en Monterrey, Nuevo León, donde converge la iniciativa privada con universidades y organismos de gobierno para generar nuevas tecnologías aplicables en los diferentes sectores industriales. En total, consta de una superficie de 70 hectáreas con infraestructura y servicios para albergar 30 centros de investigación.

“La UNAM tendrá presencia en el Piit, probablemente este año. Vamos a meter capacidades para el desarrollo de nuevas tecnologías en combinación con proyectos empresariales para que salgan al mercado”, adelanta la responsable de las Incubadoras y Parques Tecnológicos de la UNAM. Igualmente, hay planes para echar a andar un parque científico y tecnológico de la UNAM en Mérida, Yucatán que contará con incubadora de alta tecnología. Su construcción comenzará este semestre.

Por lo pronto, una opción es Wayra, una iniciativa de Telefónica que, sin llegar aún a parque tecnológico, funciona como aceleradora de empresas en el campo de las TI con un modelo que incluye: financiamiento, gestión del negocio, soporte tecnológico y espacio de oficina para trabajar los proyectos. También hay atractivas opciones en la UNAM, el IPN y el Itesm.

Al margen de la opción que analices para consolidar y acelerar tu empresa de alta tecnología, recuerda apostarle a la innovación, pues es el factor que salvará a tu negocio de los emprendimientos “del montón”. Busca, gestiona y arriesga, pero sobre todo, conserva tu pasión emprendedora que, a final de cuentas, es lo que sostendrá por siempre a tu emprendimiento.  

Apoyos a la carta

El catálogo 2011 de Programas para el Fomento Empresarial y la Vinculación contempla 24 programas para impulsar el desarrollo de la ciencia, la tecnología e innovación. Aquí te presentamos tres de ellos. ¡Toma nota!

Programa para el Desarrollo de las Industrias de Alta Tecnología (Prodiat). Apoya el desarrollo de las industrias de alta tecnología y a empresas que han sido afectadas por la desaceleración económica mundial para que preserven el capital humano y el empleo. Las bases del programa se encuentran en: www.economia.gob.mx
Montos de apoyo: un 50% del costo total del proyecto. Tratándose de proyectos estratégicos, el Consejo Directivo podrá autorizar los apoyos hasta por el 70% del costo total.

Programa para el Desarrollo de la Industria del Software (Prosoft). Es una estrategia institucional del Gobierno Federal para impulsar a la industria del software y servicios relacionados (tecnologías de información y servicios basados en tecnologías de información), tanto por el lado de la oferta, como por el lado de la demanda. Las bases se especifican en las reglas de operación del Prosoft y su publicación es por ejercicio fiscal. Puedes encontrar más información en: www.prosoft.economia.gob.mx.
Montos de apoyo: depende del rubro de apoyo y puede ser de entre el 25% y el 50% del monto total de la inversión; en casos excepcionales, se podrán dar apoyos de hasta el 75% de la inversión.

Programas de Estímulo a la Investigación, Desarrollo Tecnológico e Innovación: Innovapyme, Innovatec y Proinnova. Apoyan a las empresas que inviertan en proyectos de investigación, desarrollo de tecnología e innovación, dirigidos a la creación de nuevos productos, procesos o servicios. La convocatoria la lanza Conacyt en su página Web www.conacyt.gob.mx
Montos de apoyo: Innovapyme $21 millones, Innovatec $36 millones, Proinnova $27 millones.

Tu empresa a examen

Las empresas de alta tecnología deben cuidar tres aspectos básicos antes de salir al mercado:
Mercado. Asegúrate de tener una base amplia y probada de consumidores. Recuerda que primero hay que tener mercado y luego crear el producto.

Financiamiento. Aunque muchas empresas surgen con el capital de familiares y amigos, es necesario tener una fuente alterna de fondeo para asegurar la operación y el crecimiento del proyecto. Averigua sobre los programas de gobierno y explora la posibilidad de atraer inversionistas ángeles.

Tecnología e innovación.
Estos aspectos son críticos para entregar productos y/o servicios con un valor diferencial. El consejo es destinar una partida presupuestal para mantener actualizada tu empresa.

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