Ago
21
2014

Entrepreneur of 2012: Limor Fried

Entrepreneur Magazine eligió a la creadora de kits de ‘hazlo tú mismo’ como la emprendedora del año en Estados Unidos.

Por Jennifer Wang
12-19-2012

Limor Fried asegura que antes podría haber parecido algo sumamente extraño que una persona pasara una tarde completa construyendo algo como el MintyBoost, un USB portátil y cargador de dispositivos móviles, elaborado a partir de una lata de pastillas Altoids y de piezas de artículos electrónicos. Pero los 50,000 kits de MintyBoost vendidos hasta la fecha por la compañía de Fried, Adafruit Industries, son una señal de que el mundo hoy es un lugar diferente. 

Reconocible por sus mechones de color rosado, Fried (o Ladyada, como es conocida en Internet) es una de las fuerzas dominantes detrás del movimiento ‘maker’ -una legión compuesta por personas con la mentalidad de ‘hazlo tú mismo’ que crean cosas increíbles alterando la tecnología cotidiana.

El año pasado, esta compañía localizada en Nueva York reportó ventas por USD$10 millones al vender kits de 'hazlo tú mismo' de aparatos electrónicos de código abierto, llamados de esta manera debido a que los diseños son gratuitos y de acceso público, y los clientes pueden modificar el producto final. 

Además de los MintyBoost, el catálogo online también incluye diseños como el iNecklace, un colgante con la forma del botón “on” de un gadget de Apple, que trae una luz LED; así como otros productos originales que se han ganado el sello de aprobación de Adafruit, como el MaKey MaKey, un aparato que puede convertir cualquier objeto que conduce energía -una moneda, un gato, un plátano, etc- en un teclado funcional. 

El pasado mes de octubre, Fried mudó a sus 35 empleados de un pequeño local cercano a Wall Street a un espacio industrial en Soho; después contrató a 15 personas más. A tan sólo una semana de la mudanza, Fried estaba muy emocionada debido a que diariamente entregaban 500 paquetes. “Creo que podemos cuadriplicar nuestro tamaño actual”. Esto no es nada fácil, tomando en cuenta que Adafruit ha enviado más de medio millón de kits durante los últimos siete años, y ha duplicado su ingreso anual en los últimos tres años.

La bodega gigante que poseen ahora permite una mayor producción, así como la posibilidad de aumentar la cantidad de inventario. Fried también está interesada en aplicar su poder creativo en iniciativas educativas, como diseñando programas escolares basados en la robótica y la electrónica, así como creando estampas y reconocimientos de una forma similar a los Boy Scouts. Esto, con la intención de impulsar las habilidades de los niños en áreas como la programación. 

La idea de Adafraid surgió en 2005, cuando Fried se encontraba estudiando una maestría en ciencias computacionales e ingeniería eléctrica en el Massachustts Institute of Technology. A ella le gustaba poner en práctica lo que aprendía en clase construyendo objetos funcionales como MP3s, sintetizadores o juguetes usando piezas de electrónicos.

Esto fue antes de YouTube y el iPhone, por lo que las instrucciones de ‘hazlo tú mismo’ las publicaba en su sitio Web. Pronto recibió múltiples de peticiones para adquirir kits de pre-armado. “Al principio pensaba, ‘Déjame en paz, estoy muy ocupada”, afirma. Pero después de unos cuantos meses sus fans la convencieron. 

Así, con USD$10,000 que recibió de sus padres, Fried compró una buena cantidad de piezas de electrónicos y comenzó a armar y a vender sus kits, obteniendo cerca de $10 dólares de ganancia por cada unidad. Al principio, dirigir la compañía se trató de hacer un par de envíos al día, pero conforme las órdenes aumentaban contrató a sus amigos. Antes de que estuviera consciente de ello, estaba diseñando un proyecto nuevo a la semana.  

“Pienso que la compañía logró despegar gracias a que, antes de estos kits, no existía ningún proyecto de aprendizaje que realmente quisieras usar o conservar”, afirma la emprendedora. “Algunas personas aprenden por aprender, pero la mayoría necesitan tener una razón”.   

Todos están invitados a las fiestas de ‘hazlo tú mismo’, desde los estudiantes de secundaria que crean robots hasta las abuelas que tejen suéteres con luz LED. Internet está lleno de tutoriales de Adafruit; y Fried también tiene un equipo de ingenieros de medio tiempo que se encargan de resolver problemas. “Paso mucho tiempo pensando cómo los clientes interactuarán con los productos para evitar que los rompan. Y cuando vendemos algo, siempre entregamos una documentación para que los armen en unos cuantos minutos”, asegura. 

Y es en ese mismo momento cuando la diversión comienza. Estos diseños motivan a una “cultura de compartir” donde cientos de clientes de Adafruit se ayudan los unos a los otros para impulsar su creatividad y generar MintyBoosts más poderosos o iNecklaces que brillan a diferentes velocidades y con distintos colores. 

En cuanto a su acierto sobre que la gente encuentra valioso el proceso creativo como para aventurarse ante un montón de cables y piezas, sólo tuvo que pensar en lo mucho que algunas personas disfrutan armar muebles y la satisfacción de unir piezas para crear productos. Y cuando completas tu primer circuito o elaboras cosas que brillan o vibran, te das cuenta de lo que más de los 200,000 clientes de Adafruit ya habían notado: Todos somos creadores. 

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