Oct
25
2014

Proteak: Negocio de buena madera

Esta empresa que cultiva y vende madera de teca enfrentó los desafíos diversificándose y entrando a la Bolsa.

Por Jorge Villalobos
01-10-2013

A Luis Tejado no lo asusta el cambio. Después de trabajar durante años en el área financiera de grandes corporativos, de un día para otro tuvo que subirse a una silla de montar para recorrer a caballo plantaciones forestales y mudar su oficina a un café en Puerto Vallarta, Jalisco. Fue en 2007 cuando tomó el timón de Proteak, una empesa dedicada al cultivo y venta de madera de teca.

Luego de tres años, Proteak marcó un hito al convertirse en la primera compañía verde que colocó acciones en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV). Gracias al interés de inversionistas enfocados en rendimientos a largo plazo, obtuvo capital fresco por $827.9 millones a cambio de más de la mitad de sus acciones. Tras esa operación, cerró 2010 con activos 6.5 veces superiores a los que reportó en el ejercicio anterior.

Actualmente, Proteak es la segunda empresa en su ramo en América Latina, después de la brasileña Floresteca (en términos de promedio de edad de árboles por hectárea) y puede jactarse de ser un negocio verde hasta la médula. En resumidas cuentas, se dedica a comprar terrenos, preparar la tierra para su siembra, plantar árboles y esperar “la friolera” de unos 20 años a que crezcan. Cuando los troncos miden 30 o 40 centímetros de diámetro, se cortan y comercializan con un margen de ganancia bastante atractivo.

Las dos décadas de espera bien valen, ya que por cada dólar invertido, el negocio genera al final entre US$25 y US$30. De ahí que Luis dice que la actividad de la empresa consiste en “cultivar dinero”.

Además, sus plantaciones cuentan con una certificación de prácticas ecológicas sustentables. Y dado que los árboles capturan dióxido de carbono, su negocio es candidato a entrar al mercado de bonos de carbono. Según un artículo sobre diversidad maderable de la revista Ciencias, publicada por la Facultad de Ciencias de la UNAM, una tonelada de madera retiene en promedio el equivalente a 1.8 toneladas de dióxido de carbono.

Proteak fue fundada en 2000 por Héctor Bonilla Castañeda, quien estudió una maestría en administración de negocios en la universidad de Stanford y trabajó algunos años como consultor en The Boston Consulting Group –donde se hizo amigo de Luis–. Por su parte, Tejado hizo un MBA en Harvard y antes de laborar en BCG pasó por Procter & Gamble. También emprendió un negocio de mesa de regalos vía Internet que fracasó. Luego, fue director de finanzas de un grupo editorial durante siete años. Y antes de integrarse a su equipo administrativo, ya era miembro del Consejo de Proteak y tenía acciones de la compañía.

Así, mientras Luis funge como director general y supervisa las plantaciones, Héctor es el presidente del Consejo de Administración y en la parte operativa desarrolla los canales comerciales y el área de ventas de la maderera. “Somos tan chiquitos que todos tenemos que chambear”, dice Tejado. Pero antes del arranque del proyecto, Bonilla –quien vive en Estados Unidos– concluyó (a partir de un estudio de viabilidad sobre diferentes tipos de madera) que la teca era la adecuada para su modelo de negocio.

Las maderas se dividen en industriales y preciosas. Las primeras se utilizan principalmente para fabricar papel, corrugados y aglomerados; en tanto las segundas se usan para hacer pisos y muebles. Un metro cúbico de madera preciosa vale unas 25 veces el equivalente de una industrial, porque tarda mucho más en generarse. La teca pertenece a la categoría de las preciosas y tiene ciertas ventajas sobre otras maderas: crece más rápido y, a diferencia de algunas como la caoba –que presenta decenas de variedades–, en su caso hay sólo una (originaria del sureste asiático), lo que simplifica su comercialización.

Además, la demanda por este material es extraordinaria en Asia, donde la teca es tan apreciada como la caoba en México. Por lo tanto existe un enorme potencial, pues en la medida en que una creciente clase media se consolide en el bloque encabezado por China e India, el consumo de esta madera seguramente se irá a las nubes.

Proteak también acertó al elegir un nicho adecuado en una industria que está de capa caída en el país desde hace por lo menos una década. En general, cultivar bosques no es negocio porque la madera importada es más barata que la cultivada en México debido, entre otros factores, a que los productos agropecuarios y forestales provenientes de Estados Unidos y Canadá pueden entrar a territorio nacional libres de arancel, gracias al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

A lo anterior hay que agregarle que existe un círculo vicioso. “Hay muy pocos profesionistas y técnicos capacitados en la tecnología para trabajar la madera, ya que precisamente no hay empleo en esta actividad”, explica Fernando Ortega, investigador del Instituto de Ecología, un centro de investigación de la UNAM.

Madura la idea

Luis Tejado parafrasea una frase de un video motivacional titulado Usa protector solar, que circula en Internet: “No te vanaglories de tus éxitos ni te recrimines por tus fracasos porque tus elecciones son 50% producto de la suerte”. En el caso de Proteak, este factor se materializó en un cambio en la regulación de las Afores (las empresas que gestionan el ahorro para el retiro de millones de trabajadores en México), que desde 2008 les permitió invertir parte de sus recursos en acciones de compañías, lo que representa un riesgo mayor pero también la posibilidad de obtener mejores rendimientos.

“Nosotros siempre supimos que los fondos de pensiones debían ser los grandes inversionistas de este negocio. El problema era precisamente que las Afores no podían invertir”, comenta Luis, quien calcula que hay unos US$30,000 millones administrados por estas instituciones esperando a que más emprendedores salgan a Bolsa.

Si bien en el caso de Proteak el objetivo inicial no era colocarse en la Bolsa, según reconoce su director general, “de repente se dio la oportunidad y la perseguimos como perros”. Asimismo, la empresa fue afortunada porque la incertidumbre internacional provocada por la crisis económica de Grecia no mermó el apetito de los inversionistas en México. Lo anterior le valió a la compañía multiplicar sus activos en cuestión de meses y terminar 2010 con $690 millones en caja. 

Pero el azar es sólo una parte de la historia. El desarrollo de la maderera también es atribuible a una adecuada visión de negocios. Como los árboles de sus plantaciones, Proteak se ha robustecido con el tiempo. Hoy posee cerca de 8,000 hectáreas de teca en México, Costa Rica, Colombia y Panamá y ha aprovechado su curva de aprendizaje: la productividad de sus plantaciones actuales duplica la que registraban las primeras que tuvo. En tanto que su plantilla es de 65 trabajadores y emplea temporalmente –para siembra y el cuidado de los árboles durante los primeros años– entre 500 y 700 personas.

Dado que su core business (negocio principal) es de largo plazo, la empresa lanzó Comefor, una comercializadora de productos procesados y en sólo unos años la convirtió en una fuente de ingresos importante. En 2010, de acuerdo con el último reporte anual disponible en la BMV, Comefor tuvo ventas de $14.8 millones por concepto de tablas, pisos para exteriores y productos como tablitas para picar, botelleros para vino y cubiertas para mesas o cocinas.

Resuelto el desafío de asegurar un flujo de efectivo constante, Proteak tomó la decisión de comprar plantaciones maduras, “con el fin de acercar los flujos futuros al presente”, según su reporte anual. Si bien esto es más costoso que sembrar sus propios árboles, mejora su perfil de activos para conseguir nuevas inyecciones de capital. Además, adquirió una planta en Lerma, Estado de México (más eficiente que la que tenía en Nayarit) para proveer a Comefor.

Cosecha los resultados

Luis Tejado subraya que la de 2010 fue sólo la primera colocación en la Bolsa Mexicana de Valores. “No dudo que después podríamos hacer más porque, a fin de cuentas, éste es un negocio que requiere de inyección constante de capital: si queremos continuar con nuestro crecimiento tenemos que seguir invirtiendo”, señala.

El trabajo en Proteak está lejos de haber terminado. Aunque la empresa aún no es rentable, redujo considerablemente sus pérdidas en 2010 a $14.3 millones (61% menos que el año anterior). Además, no hay que perder de vista que su negocio principal generará ganancias a largo plazo, y eso es algo que los inversionistas tienen claro. A

partir de su salida en bolsa –y hasta 2013 o 2014– la prioridad de la compañía no está en incrementar las ventas totales, “sino en afinar las líneas de producto más rentables y posicionarse como una marca reconocida en el mercado”, afirma Tejado. De modo que la empresa irá ganando terreno poco a poco.

 Luis usa una metáfora beisbolera para explicar su visión de los negocios a favor de la paciencia, los riesgos contenidos y la certeza. Aunque esto signifique sacrificar resultados espectaculares en el corto plazo. “Los partidos se ganan metiendo sencillos, no puros jonrones”, asegura. Y claro, no hay que olvidar la suerte. 

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