Oct
25
2014

Abre una agencia de turismo de aventura

Toma nota del Plan de negocios para emprender como prestador de servicios turísticos alternativos.

Por Érika Uribe
01-23-2013

Modelo de negocio. Negocio independiente de prestador de servicios turísticos en el segmento de aventura, cuya experiencia básica contempla ciclismo de montaña y recorrido cultural. Incluye desayuno ligero, comida típica y transportación terrestre.
Público objetivo. Hombres y mujeres de 25 a 45 años, de nivel socioeconómico A/B, C+ y C, interesados en el turismo de aventura, deportes extremos, actividad física, viajes, naturaleza y cultura.
Equipo. 14 bicicletas de montaña con su respectivo equipo de seguridad (casco, guantes, coderas, rodilleras) y refacciones; una carpa de 6x3m, mesa portátil, bancos, sillas y hielera; remolque para carga, camioneta tipo Van; cuerda y equipo de seguridad para rappel.
Infraestructura. Oficina con uso de suelo comercial de 30m, con bodega anexa, ubicada, de preferencia, en el corazón de centros turísticos o de zonas propias para el turismo de aventura.
Personal operativo. Recepcionista/telefonista, dos guías certificados, un asistente y un encargado (puede ser el dueño). El servicio de contabilidad puede contratarse por outsourcing.
Inversión inicial: $899,000
Margen de utilidad:40 a 51 por ciento.

El turismo de aventura constituye una atractiva oportunidad de negocio para quienes disfrutan de la naturaleza y quieren emprender en un giro novedoso, divertido y con amplias posibilidades de crecimiento. La propuesta consiste en abrir una agencia especializada enfocada a actividades en tierra, agua o aire, para atender a turistas nacionales y extranjeros que buscan experiencias que integren actividad física, interacción con la naturaleza y aprendizaje cultural.

Para esta actividad México es el lugar ideal. Razones sobran: es uno de los cinco países con mayor biodiversidad en el mundo, tiene el segundo arrecife más grande del planeta, posee 2,500 especies protegidas, cuenta con 174 áreas naturales protegidas y cuatro reservas declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

A ello se añade una invaluable riqueza en flora, fauna, paisajes, cultura y gastronomía que, sumada a buenas condiciones climáticas, favorece la actividad turística de aventura prácticamente durante todo el año. Por esto y más, te invitamos a explorar este segmento que, sin duda, te ofrece atractivas oportunidades para iniciar un negocio. Toma nota.

Tendencias de mercado

El turismo de aventura es una industria que genera US$90,000 millones anuales a nivel mundial y es uno de los segmentos de mayor desarrollo en el espectro turístico nacional. Está compuesto por viajeros nacionales y extranjeros que, si bien tienen perfiles diferentes, convergen en el gusto por los retos físicos que impone esta rama del turismo de naturaleza. ¿Qué tan socorrido es? Mucho, y va en aumento.

El estudio El mercado de turismo de naturaleza en México, elaborado por el Consejo de Promoción Turística (CPTM) para la Secretaría de Turismo (Sectur), indica que cinco de cada 10 turistas nacionales optan por actividades de aventura. De éstos, el 87.27% prefiere experiencias en agua, el 10.6% en tierra y el 2.67% en aire. La mayoría proviene de la Ciudad de México (59%).

Su perfil socioeconómico señala que seis de cada 10 pertenecen al segmento A/B, dos al C+ y uno al C. Las personas de entre 25 y 45 años son los mayores consumidores (66%). Su gasto promedio es superior al del turista general, pero está por debajo del paseante de destinos de sol y playa. Así, mientras el turismo de aventura y el ecoturismo representan un gasto de $6,838, el de sol y playa es de $9,050.

¿Qué hay con el viajero internacional? Estados Unidos y Reino Unido son los principales generadores de turistas de aventura y naturaleza en el mundo, siendo México uno de los principales destinos. La Sectur revela que estos paseantes realizan viajes de 9.5 días en promedio.

Las oportunidades

Las agencias de viajes diseñan, organizan, comercializan y distribuyen servicios, viajes y productos turísticos; promueven el turismo, ‘empujan’ tendencias y contribuyen al desarrollo de los diversos destinos. Su antecedente en México data de 1926, cuando el Club de Rotarios se reunió en la capital del país, originando con ello el turismo masivo.

Pero no fue sino hasta 1935 que surgió la primera agencia de viajes en el Distrito Federal. Su nombre era Wagons Lits/Cook. En 1945 nació la Asociación Mexicana de Agencias de Viajes (AMAV). Agrupa actualmente 4,500 agencias en todo el país, que generan alrededor de 60,000 empleos en el sector turístico nacional. Lo interesante del caso es que en el vasto universo de agencias de viaje no existen establecimientos dedicados únicamente a este brazo del turismo, lo que representa una atractiva veta de oportunidad para los emprendedores.

“No tenemos una agencia dedicada exclusivamente al segmento de aventura, pero sabemos que existen 685 empresas que prestan los servicios. El 80% está en manos de comunidades o ejidos, en lo que llamamos ‘empresas comunitarias’, donde las operadoras de turismo contratan guías locales”, explica Alejandro Aguirre, Director de Turismo Alternativo de la Sectur.

De este modo, las grandes agencias canalizan a sus clientes con tour operadores y mayoristas que, haciendo uso de su experiencia y conocimiento de la industria, se encargan de la logística y gestión de los paseos de aventura. Dichas unidades económicas, operan generalmente en las zonas donde se desarrolla el turismo de aventura.

Así, en la región Noreste destaca Nuevo León con cañonismo, escalada en roca y bicicleta de montaña; Tamaulipas con observación de aves, senderismo, rappel y espeleísmo; y Coahuila y Durango con rappel y escalada en roca.

El sureste se presta para otras actividades. Por ejemplo, Yucatán para observación de aves; Campeche para caminatas y observación de flora y fauna; Chiapas para senderismo, caminatas, turismo rural y descenso en ríos; Tabasco para descenso en ríos, espeleísmo, senderismo y rappel; en Veracruz, el buceo, el kayak y el descenso de ríos, son ideales to do el año. La Sierra Norte de Oaxaca es ideal para el ciclismo de montaña, la caminata y el turismo rural.

En el Caribe Mexicano, Cozumel es ideal para bucear, hacer snorkel y navegar en kayak; y la Riviera Maya para el nado en cenotes, kayak, buceo y observación de flora y fauna. La región central del país destaca por su diversidad. En Valle de Bravo se practica el vuelo en parapente, la caminata y el ciclismo de montaña; en Michoacán, la observación de mariposa Monarca; y en Puerto Vallarta, la observación de ballenas, tortugas y aves.

“Siempre hay espacio para nuevos emprendedores. Ya pasamos la crisis económica de 2009, cuando hubo un cierre masivo de 1,500 agencias”, dice Jorge Hernández, presidente de la AMAV. En esa época por cada agencia que abría, se cerraban dos. En la actualidad el rango es de uno a uno. Esta estabilidad permite considerar la suma de nuevas empresas, siempre y cuando ofrezcan experiencias novedosas, enmarcadas en un entorno de alta seguridad.

Pasos seguros

Emprender en el turismo de aventura con una agencia de viajes especializada o una tour operadora requiere conocimientos de la industria y, por supuesto, de los productos. Dalila Calvario, presidenta de la Asociación Mexicana de Turismo de Aventura (AMTAVE), comenta que muchos de los emprendedores del sector son personas que en otro tiempo fueron deportistas extremos y que hallaron en este giro una fuente de ingresos.

Ejemplo de ello es Aventura Vertical, una empresa creada por Carlos González, un experimentado montañista que en 1985 emprendió en el turismo de aventura. A 27 años de distancia, no sólo sigue realizando su pasión, sino que creó una empresa que ofrece consultoría en el área del montañismo (diseña y construye estructuras y circuitos para turismo de aventura). Además imparte capacitación profesional para guías de alta montaña y organiza paseos a zonas montañosas, donde incluye experiencias de escalada en roca, espeleísmo y campismo.

“Hay varias formas de trabajar, pero en todos los casos se recomienda conocer a fondo el segmento, cuidar al máximo el servicio y favorecer, ante todo, la seguridad”, indica Calvario.

¿Cuáles son las modalidades para arrancar? Básicamente tres: Tour operadora, que organiza excursiones o experiencias contratando por su cuenta al personal.
Mayorista, que elabora, ofrece y distribuye productos y servicios turísticos a través de agencias minoristas; y minoristas, que venden directamente al consumidor productos y servicios propios o de otras agencias.

Para comenzar puedes montar una agencia minorista en una oficina de 60m en una zona comercial o de corporativos. Habilítala con una recepción y dos o tres cubículos con igual número de ejecutivos. Su función es buscar y atender a posibles viajeros, promover paquetes turísticos y posicionar experiencias o destinos.

Asegúrate de contratar personal conocedor del ramo, con experiencia comprobable en planificación y elaboración de itinerarios para viajes individuales y de grupo, facilidad para conectar con el cliente, dominio de técnicas de venta, profundo conocimiento de las experiencias que vende la agencia y gran capacidad de organización. Añade un mensajero, un ejecutivo de cuentas comerciales (para buscar clientes corporativos, por ejemplo) y un administrador. Obviamente, deberás establecer contacto con empresas tour operadoras, que a su vez dispongan de la infraestructura para llevar a cabo la experiencia de aventura (equipo, trasportación y guías).

En este esquema los ingresos provienen de las comisiones por vender los productos de los tour operadores (10 a 12% del valor de la experiencia), boletos de avión (5 a 8%), hoteles (8 a 20%) y otras bonificaciones por volumen. Por lo tanto, es importante que el emprendedor tenga vasta experiencia en el manejo del negocio.

¿Qué hay de la inversión? Eso depende de si quieres empezar de manera independiente o como franquicia. En el primer modelo el desembolso inicial puede oscilar entre $350,000 y $500,000. Si prefieres una franquicia, la inversión puede llegar hasta US$80,000 más una cuota de entrada de US$50,000, como es el caso de Mundo Joven, marca mexicana con 25 tiendas propias y 10 franquiciadas.

El siguiente nivel son las grandes empresas, tipo Alltournative, firma mexicana que empezó en 1999 en la zona maya con US$200,000 y un interesante concepto de turismo sustentable. Actualmente emplea de manera directa a 150 personas, posee un portafolio que incluye cuatro conceptos distintos y una empresa descentralizada (Río Secreto). Cada año recibe un promedio de 200,000 paseantes.

“La clave en este negocio está en encontrar financiamiento, un nicho de mercado real y un buen canal de ventas para lograr que lleguen los consumidores”, dice Carlos Marín, director general de Alltournative. Recuerda que, como en todo negocio, los emprendimientos deben responder a una necesidad de mercado y apalancarse con un plan de negocio.

“Es un sector que ha crecido mucho, pero que aún está en pañales. Da para muchísimo más, pero necesita profesionalizarse. Hace falta gente seria, que trabaje proyectos novedosos en un entorno de máxima seguridad”, dice Mauricio Morales, director de Expediciones México Verde, una de las empresas pioneras en ecoturismo y aventura.

Lado B

Otra manera de emprender es como prestador de servicios. Para ello debes constituir una empresa con todas las de la ley. “Algo que no implica una gran inversión es empezar como operador con un concepto de naturaleza. Puedes ofrecer una ‘guiada’, hacer rappel, comer en la zona y un regreso; o un paseo en bici de montaña y/o recorrido en alguna zona cultural”, indica Ulises Barrientos, director de Circuitos de Aventura, firma de consultoría en ecoturismo y turismo de aventura.

Este tipo de empresas suelen desarrollarse bajo el cobijo de los pobladores de las zonas turísticas, quienes también se benefician con la puesta en marcha de las actividades. “Los operadores necesitan ciertos permisos y afinidad social con el grupo dueño del lugar, ejidos o comunidades. Generalmente les dejas entre $30 y $50 por cada persona que llevas”, añade Barrientos.

A la par, se realizan alianzas con la comunidad para que ofrezca servicios de comedor y venta de artesanías. Si te interesa participar con este modelo, alista cuanto antes una página Web y ponte en contacto con las agencias de viaje para ofrecer tu paquete. Recuerda que la comisión para éstas es de entre el 10 y 12 por ciento.

También puedes mover tus servicios por tu cuenta. Ofrece el paquete en escuelas (bachilleratos y universidades), empresas (para eventos de integración) y entre tus amistades. Otro tip: ¡usa las redes sociales! Crea un fan page en Facebook y una cuenta de Twitter. Aliméntalas y atiende a tus consumidores potenciales. Puedes invertir en publicidad digital para que tu marca aparezca en el top de los buscadores y no sólo como resultado de búsquedas orgánicas, así como colocar banners en sitios de impacto para tu público meta.

Finalmente, prepara la chequera para comprar equipo: 14 bicicletas de montaña con su respectivo equipo de protección, un remolque para arrastrarlas, una carpa para plantarla en el punto de partida, mesa plegable, bancos o sillas, hielera, herramienta básica y refacciones de bicicleta. Para el rappel, un rollo de cuerda, ochos (armellas) y equipo de protección para 14 personas (arnés, cascos y guantes).

Agrega un botiquín de primeros auxilios y algunos souvenirs con tu marca (camisetas, pañoletas). En ambos casos es ideal contar con un transporte propio (de preferencia una camioneta tipo Van de modelo reciente).

Para una segunda etapa, puedes implementar una experiencia de agua, con la práctica de kayak (su costo pro-medio es de $30,000) y enriquecer el viaje con un recorrido en bici de montaña, una visita a alguna gruta y, si el entorno lo permite, tiempo libre para nadar. Concluye el recorrido con comida típica ofrecida en un comedor comunitario.

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