Jul
30
2014

Toma riesgos: Richard Branson

El CEO de Virgin narra cómo aceptar retos en su vida personal y profesional le ha permitido generar ideas mientras se divierte.

Por Richard Branson
06-13-2013

¿Cuándo fue la última vez que te saliste de tu zona de confort? Es fácil atorarse en la rutina, especialmente en el trabajo (aún más si llevas haciendo lo mismo por mucho tiempo); y tomar un nuevo reto es una excelente manera de salir de ella. En Virgin, uso dos técnicas para liberar a nuestro equipo de la misma vieja rutina: romper récords y hacer apuestas. Tomar riesgos es una gran forma de probarme a mí mismo y a nuestro grupo, y también de superar los límites mientras nos divertimos.

Siempre he amado los retos. Cuando tenía cinco años, fui con mi familia a Devon de vacaciones y mi tía Joyce me apostó diez chelines a que no aprendería a nadar antes de regresar a casa.

Estaba determinado a demostrar que estaba equivocada, así que cuando advertí el río en nuestro camino a casa, le pedí a mi padre que detuviera el auto, salí corriendo y me aventé al agua en ropa interior. En un principio me hundí y empecé a tragar agua, pero pateé hacia arriba y para mi sorpresa, pronto empecé a nadar. Mi recompensa por pasar el examen de natación y no ahogarme fue un billete de diez chelines, la mayor cantidad de dinero que había tenido en mis manos.

Ése y los retos posteriores me han enseñado que es importante intentar cosas que podrían no funcionar e improvisar soluciones sobre la marcha. He descubierto que eso me impulsa a romper récords que me permiten avanzar.

Por ejemplo, el empresario y aventurero Steve Fossett voló en Virgin Atlantic GlobalFlyer, nuestro viaje alrededor del mundo sin paradas en 2005, convirtiéndose en la primera persona en ejecutar esa travesía solo, sin cargar combustible. Nuestro avión estaba construido con fibra de cartón en una época donde los demás fabricantes usaban sólo materiales pesados.

Como consecuencia al éxito del GlobalFlyer, Boeing y Airbus empezaron a usar fibra de carbón en la manufactura de algunos aeroplanos. Esta tecnología hará a los aviones más ligeros, lo que reducirá dramáticamente las emisiones de carbón en la industria de las aerolíneas en un futuro. (Por el momento el avión está en exhibición en el United States National Air and Space Museum).

Cuando necesitas algo que te levante, puede ser muy divertido apostar contra alguien de tu competencia. La última apuesta que perdí fue con mi amigo Tony Fernandes, que ahora dirige AirAsia, pero que solía trabajar en Virgin. En 2012, ambos éramos dueños de equipos de la Fórmula Uno que tenían un performance bastante malo, por lo que decidimos añadirle emoción. Acordamos que el dueño del equipo que terminara peor trabajaría como parte del staff en la aerolínea del otro.

En mayo pagué mi apuesta en AirAsia, en un vuelo de Australia a Malasia, y usé el uniforme de azafata. Aunque siempre he querido ayudar a mi equipo, nunca había tenido un jefe, así que no disfruté cuando Tony me daba órdenes. “Accidentalmente” tiré los tragos sobre él y me despidió en cuanto aterrizamos. (Aunque, en la otra mano, el arzobispo Desmond Tutu, quien era pasajero del vuelo, me describió como “voluptuoso”, así que sí hice algo bien…).

Los dueños de negocios y ejecutivos generalmente se toman demasiado en serio, así que esta historia fue bastante conocida en los medios. Todos se rieron y nada se perdió (sólo mi dignidad). Fue una idea correcta: el publicity ayudó tanto a AirAsia como a Virgin a construir bases de clientes en nuevos mercados, mientras que el vuelo de caridad en el que serví levantó más de USD$300,000 para la Starlight Children’s Foundation.

Uno de los grandes beneficios de aceptar retos en tu vida laboral es que tú y tu equipo aprenden a sentirse cómodos tomando riesgos… y también a perder. Pero los riesgos calculados que tú y tu equipo tomen deben ser juicios estratégicos, no apuestas a ciegas: Debes protegerte definiendo las probabilidades de éxito, pensando cuáles serían las peores consecuencias y después decidir si aceptar o no.  

Necesitas perfeccionar estas habilidades, porque se enfrentarán a la adversidad en algún punto. No importa en qué industria trabajes, la naturaleza de los negocios es el cambio, y aunque puedas prepararte para cualquier posibilidad, una circunstancia nueva e inesperada puede ponerse en tu camino. Lo único importante de estos obstáculos es cómo los superas.

En 1998, Steve Fossett, Per Lindstrand y yo tuvimos que abandonar nuestra intención de volar alrededor del mundo en un globo, sin aparadas. En lugar de sentirnos mal por nosotros, en Virgin seguimos trabajando los problemas que encontrábamos en los otros negocios.

Pero además de mis preocupaciones empresariales, una de las principales razones por las que mis colegas y yo aceptamos cualquier aventura es porque es divertido, ya sea una apuesta que termine conmigo sirviendo bebidas a los pasajeros vestido como sobrecargo o si es una que lleve a la creación de una empresa que transforme la industria espacial. Entonces, ¿debes decir sí la próxima vez que alguien te proponga un reto? ¡Apuesta a que sí!

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