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19
2014

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Florentino Osornio convirtió sus cinco salones de belleza en un éxito gracias a una ubicación privilegiada e investigación del mercado.

Por Entrepreneur
08-18-2009

Florentino Osornio, conocido en el medio del estilismo como Tino, experimentó el crecimiento y expansión del mercado de salones de belleza mientras trabajaba en una estética. La clave de aquel negocio había sido ubicarse en una colonia en donde la competencia era casi nula, porque no había una oferta de calidad a más de dos kilómetros a la redonda.

Convencido de poder replicar la fórmula, se puso como meta la apertura de un salón de belleza propio. Entonces inició su aventura como emprendedor con dos objetivos claros: la ubicación debía ser ideal y su oferta de servicios personalizada a las necesidades de sus clientes.

Todo comenzó en 2001, cuando Tino imaginó el boceto de un local con una arquitectura moderna, que incluyera un área de venta de productos de calidad. Y aunque no tenía un plan de negocios como tal, "sí contaba con una proyección financiera y un esquema del salón que quería", afirma el emprendedor.

Como sabía que el primer paso era detectar a su público objetivo, realizó una investigación en zonas específicas de la ciudad y eligió la colonia Clavería, al norte del Distrito Federal, para abrir su primera unidad.

Así, con una inversión de $180,000, inauguró Top Hair, un negocio que fue rentable desde el tercer mes porque ofrecía lo que el mercado requería: un servicio moderno, confortable y de calidad.

El emprendedor había dado en el clavo. Las clientas de la colonia estaban acostumbradas a trasladarse a zonas comerciales como Polanco o Satélite para invertir en su arreglo, y ahora su salón de belleza preferido estaba a la vuelta de su casa.

Al año siguiente, Tino abrió un nuevo salón de belleza en Santa Mónica, Estado de México. Rápidamente, la demanda superó la capacidad de las dos unidades, por lo que el emprendedor tomó una decisión estratégica: repartir a la clientela.

"Antes de que mis clientes se fueran a otros salones, desarrollé una nueva marca y abrí un salón similar a Top Hair." Este concepto se llama Queenit Salon y cuenta hoy con dos sucursales. La táctica funcionó.

¿Cómo lo logró? Primero, con un servicio de máxima calidad que genera recomendaciones de boca en boca. Además, las dos marcas se anuncian en las revistas locales de las colonias y en ocasiones, para las aperturas, recurre a los volantes.

El emprendedor atribuye parte de su éxito a la capacitación que ha recibido, tanto en material de estilismo como de negocios. ?"stoy convencido de dos claves para crecer: cuidar a tus clientes y reinvertir en la apertura de nuevas unidades", afirma.

En este caso, el emprendedor abrió tres salones con recursos propios, generados a partir del flujo del mismo negocio; y en sus dos unidades más recientes, cuenta con socios capitalistas.

A siete años de la creación del concepto original, salones Top Hair y Queenit Salon mantienen un crecimiento del 15% anual y atienden en promedio a 200 clientes por semana, con la ayuda de un equipo de 30 colaborares.

 

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