Nov
01
2014

Cuando todo te da vueltas

El vértigo y el mareo no son una enfermedad en sí, pero pueden ser síntomas de un padecimiento grave

Por Elsa Rodr
09-10-2007

Al tratar de incorporarse esa mañana, a Leticia le sobrevino un fuerte mareo y perdió el equilibrio. Su primer pensamiento fue: está temblando, pero la lámpara de su cuarto estaba quieta, luego se dijo: las dos cervezas que me tomé ayer no son para tanto... ¿Embarazo? Imposible, lindaba los 45 y además no había galán en puerta.

Como las molestias persistieron por varios días, Leticia recorrió los consultorios de varios especialistas y acumuló un fólder con cerca de 15 estudios. Nadie le atinaba: se descartaron problemas estomacales, auditivos, nerviosos y hasta tumorales.

Fue entonces cuando un amigo le recomendó el Centro de Vértigo y Mareo y Trastornos del Equilibrio, que recién abrió sus puertas en la Ciudad de México. Es la primera institución privada en el país dedicada al diagnóstico, tratamiento y rehabilitación de estos males.

En el sector público existe la Clínica de la Comunicación Humana, del Instituto Nacional de Rehabilitación, perteneciente a la Secretaría de Salud, que atiende tales trastornos en sus instalaciones al sur del Distrito Federal

El otorrinolaringólogo Jorge Madrigal, director y fundador de la clínica privada, especialista en rehabilitación vestibular y trastornos del equilibrio por la Universidad de Emory en Atlanta, EUA, dice que es un padecimiento común después de los 40 años.

A partir de esa edad, en algún momento de tu vida, en mayor o menor grado, puedes sentir mareos, vértigo, confusión, sensación de desmayo o pérdida del equilibrio. Frecuentemente se acompaña de náuseas y vómitos.

Según el especialista, estos malestares se incrementan conforme avanza la edad y, rebasando los 65, son la causa número uno de consulta general.

Llamado de atención

El vértigo y el mareo no son una enfermedad en sí, sino un síntoma. Las causas de estos trastornos son multifactoriales: síndrome de Meniére, (inflamación del oído interno producida por una infección viral, una lesión o una alergia), migraña, secuelas de enfermedad vascular cerebral, degeneración normal del sistema vestibular en ancianos, pacientes operados del oído interno, esclerosis múltiple y ansiedad.

Igualmente, pueden ser ocasionados por una súbita baja de la presión arterial y trastornos que provoquen un flujo inadecuado de sangre al cerebro, como insuficiencia cardiaca, enfermedad de las arterias coronarias o arritmias. Algunos problemas de la visión, como ver doble, también pueden causar pérdida del equilibrio, pues el cerebro depende de la información visual para mantener esta función.

El uso de fármacos como ciertos antibióticos, analgésicos y diuréticos, lesionan el oído interno, así como algunos anticonvulsionantes, antisicóticos y el uso excesivo de alcohol.

La pérdida del equilibrio ocasiona caídas que en ocasiones resultan graves, sobre todo en adultos mayores que pueden fracturarse la cadera, el fémur o cualquier otro hueso. ¿Sabías que dos terceras partes de los pacientes que acuden a la consulta con síntomas de mareo y vértigo son mujeres? La razón es que tanto la ansiedad como la migraña son más frecuentes en el género femenino.

Por eso es importante consultar al médico en cuanto sientas alguno de estos síntomas, y detectar enfermedades graves a tiempo.

Señales equivocadas

Repentinamente, las personas sufren de vértigo cuando cambian la posición de su cabeza, por ejemplo, al incorporarse o al echar la cabeza hacia atrás o hacia los lados, padecimiento que se conoce como vértigo postural paroxístico benigno.

Sucede porque las partículas o cristales de carbonato de calcio, que normalmente están distribuidas de manera equitativa en los tres conductos semicirculares del oído interno, se aglomeran y flotan en mayor proporción en alguno de estos conductos.

Al girar la cabeza, el cerebro recibe una señal equivocada del movimiento, esta información no concuerda con los ojos y el resultado del desajuste provoca vértigo. Esta lesión suele ser causada por infecciones en el oído, intervenciones quirúrgicas o la obstrucción de una arteria que llega al oído interno.

El trastorno, al presentarse de repente, puede asustarte, pero como su nombre lo indica, es benigno. Se origina cinco o diez segundos después de mover la cabeza y dura menos de un minuto. En ocasiones, desaparece por sí solo en unas semanas, pero en otras, persiste por meses y puede causar deshidratación debido a que también se presentan náuseas y vómito.

El malestar se cura fácilmente reacomodando los cristales del oído interno, procedimiento que realiza el especialista por medio de una cámara infrarroja donde consigue observar los movimientos oculares del paciente, y a su vez, moviéndole la cabeza para posicionar correctamente los cristales.

Es un procedimiento simple: se coloca a la persona en diversas posiciones, girándole la cabeza varias veces en forma rápida. Los movimientos logran separar los cristales y la fuerza de gravedad hace que los fragmentos se redistribuyan en los canales semicirculares. La maniobra no dura más de 10 a 15 minutos y, en el 90 ó 95% de los casos, se obtiene un alivio inmediato sin el uso de medicamentos.

En ocasiones el episodio se repite, sin embargo, se aplica nuevamente el procedimiento.

Este trastorno fue lo que le diagnosticaron a Leticia en el Centro de Vértigo y Mareo. Tras varias sesiones, se le reacomodaron los cristales del oído medio. Hoy, Lety ya no se pega con las paredes, ni camina chueco y hasta vislumbra un galán en puerta.

Contactos

Si requieres más información puedes visitar el portal del Centro de Vértigo, Mareo y Trastornos del equilibrio: Tel. (55)5203-1065 www.mareo.com.mx

También te puede resultar de utilidad el sitio del Instituto Nacional de Rehabilitación: Tel. (55) 5999-1000 www.inr.gob.mx

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