Dic
21
2014

Equilibra tu vida personal y profesional

Es posible ser un empresario exitoso y al mismo tiempo dedicarte tiempo a ti y a tu familia. Aprende a equilibrar ambas facetas.

Por Ferenz Feher
08-01-2011

Hace un par de meses, en una reunión con empresarios, uno comentó: “Yo no entiendo qué quieren los que persiguen el dinero o las riquezas, cuando están solos en la vida o no tienen tiempo para pasarlo y viajar con los hijos o la familia”. A lo que otro respondió: “Oye, no generalices. Para mí, mi vida es mi negocio, es mi éxito y lo que me llena de plenitud. Y eso no quiere decir que no tenga una familia a la que amo, ni que mi vida esté desequilibrada”.

Utilizo este ejemplo sólo para decir que dos personas pueden mantener profundas diferencias en su concepción de la vida personal y los negocios, y aun así tener ambas razón.

Un tercer empresario dijo: “Yo creo que si todo lo dedicas a tus hijos y a la familia, ¿entonces cuándo te dedicas tiempo a ti? A mí me encanta darme todos los lujos que pueda, y vivir bastante bien. Me fascina hacer lo que hago: trabajar, y mi éxito es ver mi negocio crecer para poderle dar más a mi familia”.

Debemos ser muy respetuosos y saber equilibrar las cosas, lo que no podemos hacer es exigir a los demás o imponerles que piensen lo mismo que nosotros. Es por esto que considero de vital importancia definir claramente las expectativas antes de involucrarnos en el negocio.

Por ejemplo, los franquiciantes no pueden aceptar a un franquiciatario simplemente porque tiene la capacidad de extender un cheque: deben estar seguros de que su perfil es el correcto, y además compagina perfectamente con los intereses y la proyección que queremos dar al negocio.

El paso siguiente es bastante lógico. Una vez definido y acordado el éxito, llega el momento de pensar en lo que estamos dispuestos a dar y recibir. Pues una cosa es lo que originalmente ofrecemos, y otra muy distinta lo resultados reales entregados. Y lo mismo sucede en cuanto a recibir: no es lo mismo lo deseado desde un principio , que lo conseguido al final del acuerdo.

Siempre debe haber equilibrio. Si la balanza se carga más hacia el lado personal, el negocio se debilitará naturalmente por falta de atención; no es una institución de beneficencia. Si, por el contrario, las cosas se inclinan sólo hacia el lado financiero, el negocio también declinará, porque estamos trabajando con seres humanos, de los cuales dependemos.

Termino con una frase del historiador español Francisco de Quevedo y Villegas que dice: “aquel hombre que pierde la honra por el negocio, pierde el negocio y la honra”.


Por: www.feherandfeher.com

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