Oct
23
2014

Impacto positivo y rentabilidad

MIA creó un sistema de autoconstrucción de casas que en tres años ha beneficiado a más de 25 mil familias en México.

Por Eréndira Espinosa
12-21-2011

Construir viviendas con un precio de $60,000 para la población de escasos recursos –principalmente localizada en zonas rurales– o afectada por los desastres naturales es el proyecto de Guillermo Jaime Calderón, creador de Mejoramiento Integral Asistido (MIA). Además, sirve de enlace para conseguir microcréditos y materiales duraderos para la autoconstrucción (en vez de arcilla y cartón), una opción que antes no había.

“El público objetivo que buscamos atender es toda persona que gane hasta cinco salarios mínimos mensuales y que viva en poblaciones de menos de 50,000 habitantes”, detalla el emprendedor. Por lo que este negocio tiene una importante demanda potencial por atender. De hecho, el 75% de quienes tienen un empleo en el país gana hasta cinco salarios mínimos, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

El empresario detectó esta situación y tuvo la idea de desarrollar un modelo que permitiera la construcción de viviendas económicas en sólo 13 días. El método consiste en comenzar por el techo y seguir con los pisos y paredes. “La apuesta era dar soluciones a una población olvidada por las grandes desarrolladoras de vivienda en México”, explica Guillermo.

A tres años de su fundación, MIA es ya rentable y tiene agresivos planes de crecimiento. A la fecha se han beneficiado 25,000 familias, tras la construcción de 5,000 proyectos. Además, la empresa tiene un impacto social importante entre la población rural, ya que ésta no tiene acceso a programas de vivienda.

Los cimientos

“Como emprendedor entendí que teníamos que generar un modelo capaz de, como las grandes desarrolladoras, crear  una maquinaria de producción de vivienda para la población desatendida”, detalla Guillermo. Pero el camino no fue sencillo, pues primero creó otras dos compañías constructoras, hasta que se dio cuenta de las necesidades de la base de la pirámide, y fundó MIA.

Entonces, buscó la manera de crecer, por lo que recurrió a las aceleradoras de negocios New Ventures y Endeavor. Esta última invitó a la empresa por recomendación de otro emprendedor para someterse al proceso de aceleración. Y desde ese momento la organización se convirtió en su mentora.

Sin embargo, para ello MIA tuvo que aprobar varios exámenes: primero, una entrevista con el equipo de búsqueda y selección; luego, una serie de pláticas con una red de mentores, que la evaluaron en todos los aspectos, desde el comercial hasta el operativo. Además, pasó a una ronda con un panel de mentores locales y después a un panel internacional, todos ellos le brindaron apoyo para su crecimiento integral.

De New Ventures recibió asesoría para el fortalecimiento de su modelo de negocio, lo cual le ha servido para apretar tuercas y mejorarlo, asegura Guillermo. “Incluso, si necesitas capital, ellos te ayudan a buscar fondos para que obtengas recursos”, agrega.

Hoy, MIA mantiene algunas prácticas que las pequeñas empresas típicamente no tienen. Por ejemplo, contar con un reporte de sustentabilidad y tener auditorías de sus resultados con despachos reconocidos. “También llevamos a cabo prácticas de gobierno corporativo desde nuestra fundación, lo que impacta positivamente dentro de la organización y es fundamental para cualquier compañía”, afirma el emprendedor.

La empresa es líder en el ramo y brinda empleo a 100 personas. La meta es atender al 10% de la población rural que actualmente no tiene casa, lo que equivale a construir unas 20,000 viviendas por año. El reto es complejo, pero Guillermo asegura que su equipo de colaboradores va por el camino correcto.

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