Dic
21
2014

Independízate con una franquicia

Mientras la economía se recupera pero los empleos escasean, una franquicia es una buena opción. Conoce sus ventajas.

Por Jeff Elgin
06-29-2011

En los últimos años, cada vez más personas, sobre todo, jóvenes recién egresados de la universidad y profesionistas, se plantean una pregunta clave para definir su futuro: ¿tener un empleo o adquirir una franquicia? A menudo se trata de una decisión difícil, porque ambas opciones tienen sus pros y contras.

Además, el mercado actual plantea una nueva faceta para este interrogante, ya que muchos desempleados se están dando cuenta de que la única manera de hallar trabajo es aceptando un “subempleo”. Éste siempre se presenta, en mayor o menor grado, cuando la economía está saliendo de una recesión. Y la razón es sencilla: cuando hay demasiados aspirantes para cada vacante que se abre, los empleadores tienden a incrementar el nivel de calificación que se requiere y a reducir la compensación. Es, simplemente, la ley de la oferta y la demanda.

En cuanto suficiente gente vuelve a tener empleo, el número de aspirantes se reduce y las fuerzas del mercado tienden a corregir la situación. Esto por lo general sucede bastante rápido durante la recuperación, ya que la mayoría de las recesiones concluyen con un resurgimiento significativo de nuevas actividades económicas y la creación de puestos de trabajo.

Sin embargo, el mercado actual observa un comportamiento bastante diferente en esta área crítica. De un tiempo a la fecha se nos ha dicho que la recesión ya concluyó. También hemos escuchado repetidamente en los medios el uso del término “recuperación sin empleo”. Sin entrar en debate o profundizar en ciertos temas, no hay duda de que esta mejora de la economía parece estar, por ahora, en una fase en la que reina el subempleo.

Por un lado, es cierto que hay un incremento en la actividad económica, pero no un repunte significativo en la generación de empleos. Lo preocupante de esta situación es que, en muchos casos, las personas que no tienen trabajo están aceptando puestos que pagan considerablemente menos de lo que ganaban antes, que no ofrecen prestaciones o bien, que son plazas temporales. Bajo este contexto, la interrogante de si es mejor apostar por obtener un puesto en un compañía en lugar de adquirir una franquicia cambia, debido a que las razones –a favor y en contra– varían de manera considerable.

En épocas de bonanza y crecimiento económico, la principal ventaja de un empleo es una percepción de bajo riesgo. La impresión generalizada es que laborar para una empresa garantiza un buen ingreso a cambio de un esfuerzo laboral definido y con poco riesgo de perder el trabajo a menos que la persona decida renunciar. A esto hay que agregar que la mayoría de la gente se siente naturalmente atraída por la promesa de la seguridad económica.

Pero los tiempos han cambiado y estas suposiciones necesitan ser revaluadas. Si la compensación y las prestaciones se reducen de forma significativa o si la permanencia en el puesto de trabajo queda en entredicho, lo que sucede es que la seguridad asociada con la opción del empleo disminuye considerablemente.

Hoy, muchos individuos están empezando a creer que lo que alguna vez vieron como la alternativa profesional más segura es, de hecho, apenas poco más que una ilusión.

Por otra parte, entre las ventajas de tener una franquicia se pueden destacar las siguientes. En primer lugar, ofrece valor por medio de una experiencia probada y una marca reconocida en el mercado –que implica trayectoria y reputación–. Segundo, se asume que el negocio producirá un ingreso significativo, aunque por lo regular el dueño tendrá que trabajar muy duro para echar a andar la empresa antes de que genere las utilidades proyectadas. También existen apoyos para los dueños de franquicias, por ejemplo, el Programa Nacional de Franquicias (PNF) de la Secretaría de Economía (SE).

Una vez más, los tiempos cambiantes implican que estas suposiciones quizá ya no son tan confiables. Actualmente, muchos negocios están luchando e incluso perdiendo la batalla frente a la recesión. Pero también significó una buena oportunidad para que el sector franquicias se profesionalizara. De esta manera, sólo los mejores modelos y conceptos superaron con éxito los retos planteados a partir de la crisis económica que tocó fondo en 2009.

Aunque las ventajas de poseer una franquicia siguen vigentes, un aspirante a franquiciatario necesita ser mucho más cuidadoso al seleccionar la opción adecuada. El dicho que afirma que “más vale prevenir que lamentar”, se mantiene al día en lo que se refiere a investigar y elegir una franquicia. Por eso, resuelve todas tus dudas, verifica tus hipótesis y averigua con exactitud cómo le ha ido al negocio que te interesa en estas épocas difíciles. Tomarse un buen tiempo para hacerlo representará enormes dividendos a mediano y largo plazo.

Para una persona que es más metódica y que gusta de invertir recursos para realizar una investigación a detalle, la vía más segura y confiable de asegurar su futuro profesional puede ser una franquicia más que un empleo. Asimismo, la realidad del subempleo en esta recuperación económica ha cambiado las perspectivas de mucha gente que está evaluando la posibilidad de tener su propio negocio.

Perfil del franquiciatario ideal

Ser bueno en el trato y relación con las personas.
Tener capacidad para tomar decisiones y adaptarse a los cambios.
Contar con conocimientos en administración, mercadotecnia y comunicación.
Seguir las reglas establecidas por alguien que no es tu jefe (franquiciante) y aceptar los procedimientos que indique, pues toda la red de franquicias opera bajo los mismos términos y condiciones.
Estar dispuesto a sacrificar cierta independencia, pero al mismo tiempo, aportar ideas que beneficien al resto de las unidades.
Respetar al máximo la confidencialidad de la información que se maneje al interior de la red.

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