Oct
21
2014

La edad de madurez de las franquicias

Las marcas mexicanas demostraron estar preparadas para las crisis. Su reto está en profesionalizarse y ser de alto impacto.

Por Germán Sánchez
08-29-2011

Cada vez más emprendedores dicen sí a las franquicias como una opción para tener su propio negocio. Y las razones son de peso: representan un modelo probado, con procesos estandarizados, tecnología transferible y el respaldo de una marca reconocida en el mercado. La Asociación Mexicana de Franquicias (AMF) confirma esta tendencia: según sus estimaciones, el sector tuvo un crecimiento del 12% en 2010, superando en más del doble la tasa del Producto Interno Bruto (PIB).

Las franquicias son sin duda uno de los motores más dinámicos de la economía mexicana, pero también se trata de un sector joven. Hagamos un poco de historia: los primeros conceptos 100% mexicanos surgieron a fines de los 80, pero para 1995 la economía enfrentó una crisis que los puso a prueba y que frenó su crecimiento. Una vez superada esta etapa, comenzaron a surgir otras marcas nacionales como Los Bisquets Bisquets Obregón y Prendamex. Hoy, son empresas exitosas en sus respectivos giros.

Después, se dio el desarrollo paulatino de nuevos modelos en prácticamente toda la República. Esto se acentuó a partir del lanzamiento del Programa Nacional de Franquicias (PNF) en 2007, por parte de la Secretaría de Economía. De acuerdo con Diego Elizarrarás, presidente de la AMF, esta iniciativa fue fundamental para impulsar el crecimiento del mercado y amortiguar las consecuencias negativas de la crisis de 2009. “Podríamos decir que el PNF vino a acelerar la película en el sector, que sólo en los últimos tres años vio la creación de 400 marcas”, señala.

En esta etapa de crecimiento, y con un papel indiscutible en el desarrollo del país, los desafíos del sector son otros. “La consecuencia natural de la maduración de las franquicias es su mayor profesionalización”, dice Juan Manuel Gallástegui, presidente de Gallástegui Armella Franquicias. Esto implica que las firmas franquiciantes deben mejorar sus procesos y apostar por capacitar mejor a su personal. De esta manera, pueden dar una asistencia técnica sistematizada, tener un proceso de comercialización serio e incluso, contar con simuladores financieros que proyecten diferentes escenarios.

Lo que vendrá

Otro de los retos del sector es la consolidación de las empresas franquiciantes, que necesitan hacer crecer más sus redes y convertirse en compañías de mayor impacto en la economía. Y para eso hay que apostar por la comercialización de las marcas que ya están operando. De hecho, el titular de la AMF prevé que este año el destino de los recursos del PNF será en un 80% para la comercialización de las franquicias, mientras que el 20% restante continuará financiando el desarrollo de nuevos conceptos –sobre todo, modelos novedosos y dirigidos a un nicho en particular–.

“Aunque el sector depende en buena proporción del apoyo federal, también es cierto que llegó el momento de buscar nuevas fuentes de crédito, como bancos y Sofomes”, advierte Elizarrarás. Y agrega: “La ventaja de tener una limitante financiera también sirve de filtro y, en este caso, estamos en una etapa de preparación para que las franquicias puedan acceder a otro tipo de préstamos, bajo condiciones más estrictas”.

En cuanto a las prácticas de negocios, Ferenz Feher, director general de la consultora Feher & Feher, asegura que, pasada la crisis, una de las tendencias que llegó para quedarse es el hábito del ahorro y del mejor uso de los recursos por parte de las empresas. “Otra práctica que tomó fuerza el año pasado son las alianzas entre franquiciantes para potenciar sus mercados y expandir sus alcances comerciales”, explica. En cuanto a los modelos de negocio más prometedores, el consultor destaca los conceptos que se pueden operar desde casa, marcas de alimentos y bebidas, así como las franquicias sociales.

Por otro lado, Enrique Alcázar, director general de Alcázar & Compañía, señala que uno de los temas pendientes para la expansión de las redes de franquicias es incrementar el ticket promedio del consumidor final, que en 2010 disminuyó debido a la crisis del año anterior y a la inseguridad del país. De ahí que es clave que los franquiciantes inviertan en herramientas tecnológicas y el desarrollo de nuevos productos y servicios, además de tener una mejor capacidad de adaptarse al mercado y de estructurar costos. “Al final, estas acciones se traducirán en mayores ventas y más clientes satisfechos”, asegura.

Y para los grandes inversionistas, afirma Gallástegui, las franquicias también son una alternativa que les ofrece tasas de rendimiento atractivas. De hecho, una nueva ola de marcas extranjeras empieza a arribar al país en búsqueda de socios de negocios.

¿Qué les atrae del mercado nacional? El presidente de Gallástegui Armella Franquicias lo tiene claro: “112 millones de consumidores potenciales, la cercanía con EE.UU. y la recuperación económica”. Mientras que Guadalajara, Monterrey, Ciudad de México y Puebla se mantienen como las capitales más dinámicas del sector.

Las franquicias en números

Desde el lanzamiento del Programa Nacional de Franquicias (PNF), en 2007, se han alcanzado los siguientes resultados en el sector.
Recursos disponibles por un total de $260 millones.
La apertura de 1,400 puntos de venta.
Más de 70,000 empleos a nivel nacional.
Un incremento del 18% en el desarrollo de nuevos conceptos en 2010, con respecto al año anterior.

Fuente: Secretaría de Economía

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