Nov
22
2014

Los tres ejes de Kamaji

Un joven textilero transformó su negocio de hilos y agujas en un emprendimiento de clase y visión global. De paso, abrió una oportunidad de negocio para miles de personas que buscan autoemplearse

Por SoyEntrepreneur
09-04-2007

Desde hace cinco años, Carlos Kamkhaji, literalmente, construye su sueño. Después de fundar y vender varias empresas -entre ellas una compañía textilera que llegó a ser la mayor bordadora de América Latina-, este emprendedor mexicano de 37 años decidió aventurarse en un negocio que hasta entonces no conocía: el automotriz. Lo interesante es que Kamaji, la empresa que Carlos fundó con US$ 6 millones, no produce ni autos ni motos ni camiones. "Inauguramos en México la venta de motocarros", dice orgulloso.

¿Motocarros? Sí, motocarros: un vehículo utilitario que se construye sobre el chasis de una moto, pero que utiliza tres ruedas para soportar más espacio en la parte trasera, donde se monta una estructura que permite transportar carga, pasajeros o servir como tienda móvil. "Fue en un viaje a Indonesia cuando me di cuenta que los motocarros eran vehículos totalmente funcionales y que podían operar exitosamente en México", recuerda. "Pero, por alguna razón, no se conocían".

Después de descubrir la "idea de negocios", Carlos Kamkhaji se dio a la tarea de realizar estudios de mercado que le ayudaran a identificar las necesidades reales de las empresas, para definir si había -o no- una oportunidad de negocio. Y sí la había. Hoy, la empresa tiene una facturación anual de $ 75 millones.

En el análisis, Kamkhaji descubrió que muchas instituciones necesitaban transportar artículos pequeños, pero que la tarea les resultaba muy onerosa al utilizar vehículos grandes que encarecían la operación con gastos en adquisición, combustible, refacciones y mantenimiento. La solución, afirma, era una unidad de transporte más pequeña, económica y fácil de operar y mantener. Es decir, un motocarro.

La idea logró entusiasmar a compañías de gran tamaño -Telmex, José Cuervo, Construrama, Coca Cola, Bacardi, Nestlé y Maseca son algunos de los corporativos que utilizan sus vehículos- y, sobre todo, a personas que buscan alternativas para autoemplearse y encuentran en los motocarros una solución al alcance de su presupuesto.

Al igual que sus vehículos, Kamkhaji sostiene que el éxito de su negocio se basa en tres ejes clave: precio, soporte post venta y flexibilidad operativa. "Nos hemos ajustado a las necesidades específicas de las empresas en México, ofreciendo calidad a buen precio y con un excelente servicio de post venta", asegura.

Este respaldo, precisa el emprendedor, es concreto. La empresa opera 42 agencias Kamji y tiene más de 200 centros de servicio en todo el país, donde las personas pueden llevar su vehículo y recibir cualquier tipo de mantenimiento preventivo y correctivo, desde afinaciones, alineación, balanceo y ajustes, hasta la reposición de cualquier refacción.

La flexibilidad -otra clave del éxito de la empresa- se refiere a que cualquier persona puede operar los vehículos. A diferencia de una moto que se maneja sobre dos ruedas con un nivel de control mucho más difícil, los tres ejes de un motocarro lo transforman en una unidad "fácil y práctica al momento de operar". "Diseñamos modelos especiales y únicos, tomando las experiencias de países como Brasil, Perú y Colombia", cuenta Kamkhaji.

De hecho, a diferencia de los motocarros que se comercializan en otros países, en México se tuvieron que realizar algunas adaptaciones como mayor altura al interior del vehículo, más capacidad de carga, suspensión más pesada y mayor elevación entre el piso y el chasis. "Tuvimos que diseñar un modelo totalmente diferente a los ya existentes pues las necesidades, características de la gente y condiciones ambientales así lo demandaban", subraya.

Hoy, el 67% de los componentes del motocarro se produce en México, con ingenieros y tecnología local. La unidad básica cuesta $ 29,000 (IVA incluido), mientras un vehículo más equipado se eleva hasta los $39,000.

El emprendedor sostiene que en Venezuela, Brasil, Ecuador, España, El Salvador y Estados Unidos han comenzado a interesarse por los vehículos. "Esperamos ofrecer modificaciones estéticas y técnicas [como incrementar la potencia a 250 cc y la capacidad a 350 kg] para atraer a más clientes en más países", señala.

El preciado volumen

Motocarros Kamaji comenzó con una plantilla laboral de dos personas. Pronto, el proyecto empezó a crecer con la incorporación de técnicos, vendedores e ingenieros especializados en el área automotriz. En 2007, la empresa emplea a 130 personas en forma directa y genera 350 puestos de trabajo indirectos.

Todo, como dice su fundador, se ha dado paso por paso. En 2005, tras decenas de prototipos, pruebas y con algunas unidades vendidas, la compañía entró en una etapa de expansión que requirió la construcción de una planta diseñada específicamente para la producción de motocarros en el Estado de México. Para hacerlo, Carlos Kamkhaji utilizó recursos propios y recurrió a préstamos bancarios. Le favoreció, ciertamente, la buena reputación crediticia que ganó con sus anteriores emprendimientos.

El futuro de la compañía, sostiene Kamkhaji, está en las empresas en crecimiento: el 80% de los clientes de Motocarros Kamaji son emprendedores y pequeñas y medianas empresas que buscan cómo expandir sus negocios. "Esperamos seguir creciendo a un ritmo anual del 100% en cuanto a producción y comercialización de vehículos", sentencia Kamkhaji. Y así ha sido. Mientras en 2004 el volumen de producción apenas se elevó sobre los 100 vehículos al año, en 2005 se fabricaron 300 unidades y en 2006 se alcanzaron alrededor de 1,500. Actualmente, la empresa lanza al mercado 250 vehículos por mes, con lo que totalizará 3,000 unidades al terminar el año.

"El volumen de producción ha sido igual al de ventas, de hecho, hemos rebasado nuestra capacidad, ya que tenemos a clientes en espera de adquirir su unidad. Con tal demanda; esperamos comercializar las 3,000 unidades que se producirán al cierre de este año", asegura.

Para Kamkhaji, el reto es aumentar el volumen de producción para mejorar el margen de operación del negocio, que hoy es del 100%. En su opinión, esto se hará realidad cuando alcancen una producción de 5,000 unidades por año, lo que espera suceda en 2008. El paso siguiente, asegura, es fabricar entre 10,000 y 15,000 vehículos por año antes de 2011. El sueño: llegar a las 200,000 unidades.

Dado que el principal obstáculo al que se enfrentó inicialmente Kamkhaji fue el cómo dar a conocer sus vehículos, tuvo la visión clara de establecer alianzas con algunos distribuidores del país. Así, 38 agencias comercializan sus vehículos en todo el país.

Para seguir creciendo, Kamkhaji planea invertir US$ 10 millones en 2008 en mejorar la calidad del producto (más accesorios, potencia y capacidad) y en ampliar las instalaciones de producción. También servirá para aumentar su plantilla laboral, al tiempo que busca aliarse con algún corporativo que tenga la fuerza necesaria para hacer que las ventas del producto exploten.

Claves

* Buscar negocios en otros países con potencial para desarrollarlos en México.

* Estudiar el mercado para detectar las necesidades reales de las empresas.

* Establecer un precio competitivo.

* Diseñar un plan de soporte post venta que dé confianza a los clientes y fortalezca la lealtad en el largo plazo.

* Adecuar el producto, estética y operativamente, a los requerimientos particulares del país y los consumidores.

* Cerrar alianzas con distribuidores para mejorar la cobertura de los servicios.

* Mantener un ciclo continuo de innovación y experimentación.

Quiero mi motocarro

Carlos Kamkhaji sabe que sus vehículos pueden transformase en la fuente de trabajo para muchas personas. En otros países, de hecho, así sucede. Más aún en México, donde el 43.3% de los trabajadores urbanos se autoemplean, según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Para comprar un motocarro, se requiere de un enganche de $ 6,000 para la versión básica y de $ 8,000 para la unidad más equipada (como moto-taxi). El costo de la tenencia es igual al de una moto. Ya hay vehículos operando en Veracruz, Puebla, Oaxaca, Tabasco, Yucatán, Querétaro, Chiapas, Quintana Roo y Jalisco.

La familia Kamaji

Básico: Se compone del chasis y la cabina.

Garrafonero: Está diseñado para transportar únicamente garrafones.

Kamino: Es un modelo abierto de redilas, que tiene aplicaciones para cualquier tipo de producto, sobre todo en el sector agrícola y rural.

Furgón: Se caracteriza por tener una caja cerrada con chapa de seguridad. Tiene un volumen cercano a dos metros cúbicos y una capacidad de carga de 300 kilos.

Motoventas: Se abaten todas las puertas laterales y traseras para convertirse en una tienda móvil.

MotoTaxi: Aquí pueden viajar el conductor más cuatro pasajeros. Es ideal para reducir costos, ya que el rendimiento es similar al de una moto, pero el servicio es el de un auto.

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